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ÍNDICE
  1. Cómo es el Universo
  2. Cómo son el Samsara y la brujería antigua
  3. Cómo es el Paraíso
  4. Conclusión

CARTA DE DESCONSTITUCIÓN UNIVERSAL DE LOS SERES ATENTOS

—Declaración Universal de Ausencia de Derechos de los Seres Atentos.

—Bases para la Organización de los Seres Atentos.

—Disposiciones acerca de la Transición.

 
INICIO

 

Conclusión.

El nagual.
Yo soy el nagual que da comienzo al tercer ciclo de la Brujería, soy la última serpiente emplumada y soy el Anticristo. Yo traigo la oportunidad mínima, y sin mi intervención no hay posibilidad de alcanzar la libertad. No soy ni Dios, ni el hijo de Dios, ni un enviado de Dios, ni ningún dios; soy simplemente un ser humano que ha conseguido desvelar los secretos de la existencia. Primero, juntando los conocimientos como se juntan las piezas de un puzle hasta descubrir la Verdad. Después, con la Verdad como premisa primera, ya que se trata de la Piedra Filosofal, he ido componiendo el árbol de la razón porque, cuando se conoce la Verdad, la razón funciona y el Universo es sencillamente comprensible, y usted no tiene más que comprobarlo.

Uno más en medio del caos.
Este texto es un resumen del libro “Llegando al Paraíso”, cuya lectura recomiendo encarecidamente. Sin embargo, no estoy del todo satisfecho de este libro, pues lo terminé con mucha prisa y, aunque proyecté al iniciarlo que no insultaría a nadie, al final no conseguí expresar lo que tenía en mente, y acabé insultando y avergonzando. Respecto a esto me gustaría decir cinco cosas:
Primero. Tenía que quedar constancia en este libro de la tremenda repugnancia del Samsara.
Segundo. Las personas insultadas y avergonzadas no han sido excluidas con ello del Samsara, sino que son puestas como ejemplo de personas normales.
Tercero. Yo me incluyo entre lxs insultadxs y avergonzadxs, no ya como persona normal, sino como persona que ha intentado con desesperación ser normal.
Cuarto. No he escrito lo que ya sabía, sino que lo he descubierto al escribirlo. Por otro lado, mis descubrimientos son primero intelectuales, es después cuando los implemento en mi comportamiento. En este resumen, que se distancia un año en el tiempo del libro, no he insultado ni avergonzado a nadie, eso sí, estoy siendo rigurosamente falto de compasión, como es el Universo.
Quinto. No pretendo ser perfecto ni impecable. No soy un dios ni nada semejante, sino que tengo mis defectos y errores como todo ser humano. No tengo la intención de gobernar el mundo porque el mundo es ingobernable, y mi máxima ambición es conducir un taxi o autobús por 3 ó 4 horas al día en cuanto el trabajo sea libre, en cuanto sea aprobada la Carta de Desconstitución, siendo uno más en medio del caos.

El gran salón de los espejos.
Lxs mayas profetizaron los acontecimientos que estamos viviendo ahora con todo lujo de detalles. Dijeron, entre otras muchas cosas que se están cumpliendo, que por estas fechas estaríamos en el gran salón de los espejos.
La Ciencia y la tecnología son poder en bruto, pues son conocimiento y manejo del mundo. Por más que sacrifiquemos nuestra voluntad, utilizando la tecnología para vigilarnos y educarnos, el poder se está colando en nuestras vidas, y se están produciendo dos fenómenos: Primero, con factor fundamental el desarrollo de métodos anticonceptivos, la moral se está relajando hasta límites insospechados hace unas décadas. Segundo, ahora se sabe todo, todo sale a la luz, y más que nunca somos conscientes de nuestras tremendas contradicciones y crímenes.
Hoy sabemos que los curas de todos los tiempos han violado sexualmente a los niños que educaban. No se trata ahora de analizar culpabilidades, sino de ser rigurosamente faltxs de compasión. Estos curas hicieron voto de castidad, es decir, sacrificaron nada menos que toda su sexualidad, no ya para creer más intensamente en Dios, sino para hacerse lo suficientemente dignos de sacrificar a sus semejantes. Está muy claro, cuanto más sacrifica su voluntad una persona, más justificada se siente para violar la voluntad de lxs demás. Quien más se sacrifica, más dentro está del Samsara, esto es básicamente la moral, y el premio es el dominio sobre otras personas.
Hay que destacar aquí que la privación de sexo que hacen lxs brujxs no tiene nada que ver con el voto de castidad del religioso, pues se trata, en este caso, de ahorrar energía para mover el punto de encaje en gran medida con habilidad y garantías de éxito, de tener un buen viaje.
Muchxs de lxs intrépidxs que inicien el camino al cuarto ciclo tendrán que privarse de sexualidad, pero en el tercer ciclo propiamente dicho no hay privación de ningún tipo. Las personas que nazcan ya en el Paraíso podrán practicar todo el sexo que quieran desde la más tierna infancia y, teniendo la experiencia en su vida de que nadie les ha obligado nunca a nada, aprenderán muy bien y muy pronto a no obligar nunca a nadie a nada. Así, las relaciones serán siempre consentidas y deseadas por todas las partes, y lxs participantes podrán coger el hilo del intento, y todo será armonioso y satisfactorio, bello, porque fluirá la información acerca del sexo y no habrá nada que ocultar.
En el Samsara la razón toma decisiones absurdas, como el celibato o el matrimonio, ¿a quién se le ocurre comprometerse a practicar el sexo con la misma persona para toda la vida? El resultado es el concepto de pecado: Se peca cuando se falta al sacrificio comprometido. Esto tiene dos consecuencias. Primero, el sexo, y todo a lo que afecte el sacrificio, como las drogas, se convierte en algo sucio, oscuro, oculto; la información queda sesgada y distorsionada, cargada de coacción para que no se practique ni hable de ello. Así, en vez de ayudar a lxs niñxs a comprender y manejar el mundo, se les ocultan aspectos fundamentales de su funcionamiento. Y segundo, se establece una lucha absurda, continua, una lucha por doblegar a la voluntad en favor del cumplimiento del sacrificio comprometido, en favor de las absurdas decisiones del tonal.
Pero la voluntad no puede doblegarse completamente. Por más esfuerzo que se dedique a esta tarea, la voluntad acaba saliendo por alguna parte. Generalmente, distorsionada al punto de ser capaces de cometer violaciones terribles, como las citadas de los curas célibes a sus alumnos.
Esta lucha absurda es la que crea y mantiene la polarización del Universo. Es la lucha de la razón por doblegar a la voluntad, de la cabeza por imponerse al corazón, del tonal por ignorar y reprimir las manifestaciones del nagual, de la derecha por sojuzgar a la izquierda, es la lucha por mantener el orden, en fin, de Dios por derrotar al Diablo.
Sin embargo, nadie adoptaría este Dios, el Dios del esfuerzo, del sacrificio, de la justicia, de no ser a cambio de la idea de la inmortalidad. Pero la tradición es que a quien se vende el alma a cambio de la inmortalidad es al Diablo. El Samsara está al revés, Dios es el Diablo y el Diablo es Dios, es decir, el Diablo es el tonal, que se esfuerza en doblegar a la voluntad con tremendos crímenes, y Dios es el nagual, de donde surge la organización. De aquí el nombre de enteógenos, que significa literalmente dios interior, para designar a las drogas psicodélicas o plantas de poder. Estas sustancias mueven el punto de encaje, haciendo pasar a la percepción del tonal al nagual, poniéndonos en contacto directo con Dios o con los dioses.
La realidad es que no existe en el Universo nada semejante a un Dios o Diablo, o dioses o diablos, sino que el Universo es matemáticamente continuo en su Totalidad. No hay poder en el Universo que pueda garantizarnos que vamos a vivir un minuto más, y el pacto dela religiosx por su inmortalidad es nulo.

La victoria es librarse de la muerte.

Me siento ebrio, lloro, sufro
cuando sé, digo, recuerdo,
ojalá nunca muriera yo,
ojalá jamás pereciera.
¿En dónde no hay muerte?,
¿en dónde es la victoria?
Allá fuera yo.
Ojalá que nunca muriera yo,
ojalá que jamás pereciera.

El sentimiento que expresa este bello poema de unx antigux tolteca es el que ha animado a tantos y tantos seres humanos a buscar el conocimiento del mundo, de la existencia. Está en el origen de la Brujería y de la Ciencia. Es el sentimiento que animó, por ejemplo, a  Siddharta Gautama, el Buda, quien creyó haber llegado a la victoria.
Pero la victoria en este asunto no es encontrar la inmortalidad, sino todo lo contrario. La victoria está en darnos cuenta de que no hay razón para nuestra existencia. Ésta es la clave, la Piedra Filosofal. Con ella podemos comprender el Universo y vivir en armonía, no como habitantes dela mismx, sino como el Universo en su Totalidad, como el modo en que el Universo se hace consciente de sí mismx. Entonces podremos coger el hilo del intento y ser extraordinariamente dichosxs mientras vivamos.
Si no hay razón para nuestra existencia, y a la vista de que no hay compasión en el Universo y demás indicaciones inequívocas, somos mortales. La victoria consiste en aprender a vivir como mortales, éste es el camino del poder.
Desde la perspectiva del Samsara esta victoria suena a derrota. Y es cierto que el sentimiento del poema no ha sido disipado por completo, sino que queda siempre un tono melancólico de fondo por nuestra futura e inevitable muerte. Ahora bien, este sentimiento es opresivo sólo cuando la vida es desagradable y no hay expectativas claras de que mejore significativamente. Sin embargo, en cuanto aprobemos la Carta de Desconstitución y comencemos a vivir como mortales, la vida será agradable, y el sentimiento que evoque nuestra futura muerte será fuente de inspiración, como lo ha sido siempre, será el objeto principal de acecho que templará y pondrá en el tono correcto todo nuestro ser para afrontar la apasionante aventura del resto de nuestra vida.
La victoria consiste en que, cuando aprendemos a vivir como mortales, no hay muerte.
La Religión es el fenómeno de hacer trampa y, ante el sentimiento que evoca el poema, dar el problema por resuelto a favor de la inmortalidad. Esto es una apuesta, una apuesta durísima y comprometidísima, y es el origen de la muerte, porque es una apuesta que está perdida.
La Religión es más que esto, es la actitud de apostar en cada uno de nuestros actos y decisiones, que se deriva de la apuesta fundamental por la inmortalidad, y que todxs hemos aprendido a ejecutar como modo de estar en el mundo independientemente de lo que pensemos acerca de Dios o la muerte. Apostamos acerca de nuestra idea del mundo y, cuando descubrimos que era absurda, experimentamos la muerte.

La ausencia de Juicio Final.
La dificultad de descubrir la evidente Verdad no está tanto en la muerte como en la muerte, es decir, hacerse a la idea de que vamos a morir antes o después no entraña gran dificultad, de hecho, hay mucha gente que lo piensa ya. No, la dificultad está en que saber la Verdad supone perder nuestras apuestas, en fin, morir. Y el problema de morir no es tanto la propia muerte, sino la necesidad de renacer.
Si la razón está en la jefatura del Universo, tiene que tener razón en todos sus razonamientos, tiene que ser infalible. Cuando se comprueba que el razonamiento era incorrecto, se ha producido una evidencia de que a la razón no le corresponde tal jefatura. Entonces surge un juicio. El individuo busca justificación para sus actos y decisiones. Si no es capaz de encontrar una justificación, es decir, si no es capaz de llegar a pensar de algún modo que su razonamiento era correcto después de todo, experimenta la Locura. Es tan terrible el espanto que causa esta posibilidad que el individuo recurre a los más retorcidos argumentos para mantener a su razón en la jefatura del Universo.
Así, podemos comprobar que el tonal emplea toda su energía en dos actividades relacionadas y complementarias: Una es quedar como más listx ante sus semejantes, único modo en que sus razonamientos pueden ser correctos frente a los erróneos de lxs demás, que no coinciden, y la otra es justificar sus actos y decisiones pasadas, presentes y futuras con un diálogo interno repetitivo, insidioso, insano, enojado, que no deja espacio para pensar acerca de cómo es el mundo, o cómo podríamos sentirnos mejor.
Como el tonal vive de juicio en juicio, imagina el Paraíso como el mundo de la justicia, donde por fin se le da la razón. E imagina que para pasar del Samsara al Paraíso ha de celebrarse el Juicio Final. Pero no hay justicia en el Paraíso porque no hay justicia en el Universo. Entonces, no hay Juicio Final para salir del Samsara y entrar en el Paraíso: Nadie va a juzgar a nadie, ni van a resucitar lxs muertxs para ser juzgadxs, sino que lxs muertxs, muertxs están.

Pruebas y no apuestas en el Paraíso.
En el Paraíso, la idea del mundo tiene una base correcta: La Verdad. A partir de esta base, y con la simple observación del mundo, pueden comprenderse todos los fenómenos. Entonces, en el Paraíso no es necesario sostener o defender de ningún modo la idea del mundo, sino que ésta puede deducirse cada vez para cada situación particular. Cuánto de extensa, profunda y ajustada es esa idea del mundo depende del poder personal de cada sujeto.
En el Paraíso, los actos y decisiones no son apuestas, sino pruebas. Las pruebas pueden resultar positivas o negativas. Si son positivas, el procedimiento se agrega a la rutina, si son negativas, el procedimiento se abandona, pues no había ningún compromiso con él. El asunto es que en este caso se puede aprender del resultado de nuestros actos y decisiones, se puede analizar por qué resultaron positivas o negativas, e incrementar nuestro conocimiento del proceso, en fin, del funcionamiento del Universo. Esto es incrementar el poder. En tales circunstancias, el nuevo conocimiento no es una amenaza para la idea del mundo, no produce la muerte, sino que corrige y amplía la idea del mundo incrementando nuestra conciencia, dando sentido a nuestra existencia.
Nuestras pruebas pueden llevarnos a la muerte propia y ajena. Tal posibilidad existe porque somos mortales. Nuestro poder consiste en poner en el menor riesgo nuestras vidas con las pruebas que realizamos. Pero esto es automático, está en nuestra naturaleza intrínseca, no hace falta ningunx guardia que vele por ello.

Perder la apuesta no tiene ninguna importancia.
El renacimiento es la reafirmación en la apuesta. Y la apuesta no es ya por la inmortalidad, la existencia de Dios, ser ela más listx o ela más fuerte, la apuesta es por la validez del sacrificio.
Desde la más tierna infancia se ha recabado, con coacción y extorsión, nuestro consentimiento y conformidad con el sacrificio personal y común. Cuando llegamos a adultxs, si queremos adquirir autonomía e independencia, tenemos que pasar por el aro, es decir, doblegarnos a la caprichosa autoridad de alguien más, en fin, asumir el sacrificio propio de la participación en el Samsara. Éste es el momento en que hacemos nuestra apuesta por la validez del sacrificio: Ya que estamos obligadxs a hacerlo, al menos que sirva para algo.
Esta apuesta es tan oscura, tan repugnante, tan vergonzosa que ocurren dos cosas: Primero, el sectarismo. Ela apostante se convierte en guardia de que nadie escape al sacrificio, pues pondría en peligro la validez del suyo. Segundo, la dureza. Ela apostante se jura a sí mismx que jamás descubrirá su maniobra, es decir, prefiere la muerte a la muerte. Ésta es la losa tremenda bajo la que está sepultadx ela locx, porque ela locx no participa de esta maniobra ni del sentimiento que produce, el que se expresa en la frase “el mundo es así”.
Pero el mundo es así porque lo hacemos así. Para que el mundo deje de ser así, basta con dejar de hacerlo. Si vamos a vivir sin esfuerzo ni sacrificio, ¿qué importancia tiene nuestra apuesta anterior por el sacrificio? Sencillamente, es nula. Después de todo, al hacer la apuesta, una parte dela apostante sabía que estaba perdida. De ahí la ira, el odio, la brutalidad cruel contra cualquier elemento que avance hacia el conocimiento de la Verdad. Tener presente, por ejemplo, la Inquisición que se opuso al Renacimiento, o el Creacionismo actual, que prefiere la aniquilación a darse cuenta de que la apuesta se ha perdido ya.

El pensamiento del nagual.
Si la razón no ocupa la jefatura del Universo, sino que pasa a ser la herramienta de la voluntad, y no se dedica a quedar como más lista y a justificar sus decisiones, sino que deja libre esta energía, entonces, surge el pensamiento del nagual.
El pensamiento del nagual es, sobre todo, caótico. Es una desordenación de ideas de la que surge organización. Las ideas pueden ser profundas o superficiales, se pueden escapar y no recordarlas en el instante siguiente, no siempre está todo disponible, sino que hay que acecharlo y esperarlo, pero es eficiente y se desarrolla, por lo general, placenteramente, dando resultados asombrosos.
Este texto está siendo escrito gracias al pensamiento del nagual, por eso es tan claro y profundo. Hace falta práctica para que salga bien. Como en todo aprendizaje, al principio es difícil y da pocos resultados, pero a medida que la idea del mundo se va corrigiendo y ampliando, y va siendo más acertada, el pensamiento del nagual va adquiriendo eficacia y cada vez resulta más fácil y productivo. En cualquier caso, el Universo nos ofrece una planta de poder, el cánnabis, que es un espíritu maestro que enseña el modo correcto de pensar. Basta con desplazar ligeramente el punto de encaje para obtener explicaciones directas de aquello en lo que se fija la atención.

Recapitulación.
No es que yo ponga como ejercicio la recapitulación. Quizá lxs nuevxs brujxs de la actualidad sí lo hagan como ejercicio saludable y conveniente, y necesario si se quiere ensoñar, y le enseñen técnicas y procedimientos para sacarle el mayor partido, pero yo lo que digo es que la recapitulación se producirá espontáneamente y de forma caótica. Sencillamente, el pensamiento libre, el pensamiento del nagual, se fija en lo que tiene a mano. Mientras la experiencia paradisiaca de tomar las decisiones con la voluntad es escasa, lo que está a mano son nuestros recuerdos.
El asunto está en analizar sin juzgar. De tal modo, nuestros actos y decisiones pasadas cambiarán de significado con arreglo a la nueva y acertada idea del mundo. Descubriremos, por lo general, que han sido errados, desajustados, criminales… Hay que tener presente aquí que si nos damos cuenta de estas características de nuestros actos y decisiones pasados es porque tenemos una nueva perspectiva. Esta nueva perspectiva es la de iniciar el Paraíso en breve, en el que nuestros actos y decisiones dejarán de ser tiránicos.
Hay dos tipos de humor. Uno es el propio del Samsara, que consiste en reírse de ser ela más listx, de ahí la frase “quien ríe el último ríe mejor”. Este humor es absurdo, forzado, y no produce bienestar, sino sólo orgullo. El otro es el humor dela brujx, que se ríe de su propio desatino pasado en base a que ha adquirido el poder suficiente para evitarlo en el futuro. Este humor es limpio, brillante, y produce euforia. Ver el reportaje de Carlos Castaneda.
La cuestión está en hasta dónde puede llegar el humor. Hay una película reciente, del año 2008, que es un ensayo bellísimo sobre este punto concreto. Se trata de “El payaso y el Führer”, de Eduard Cortés.
Siento contarle el final de la película, pero es necesario en este caso. El oficial de la Gestapo Krauss, en un teatro de Berlín, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, pretende que el mejor payaso del mundo, Charlie Rivel, a quien admira, afirme que él mismo, Krauss, tiene gracia y, para ello, le amenaza con la detención, produciéndose el siguiente diálogo cuando Charlie le asegura que no tiene gracia:

Krauss: Váyase, a los suecos les alegrará mucho que trabaje para ellos.
Charlie: Ya no volveré a trabajar.
K: ¿Qué dice?
C: No actuaré nunca más.
K: Eso no puede hacerlo.
C: No me queda ningún motivo.
K: Cuando la guerra se acabe…
C: ¡¿Pero quién podrá reír después de todo esto?!

Hemos llevado tan lejos nuestras apuestas que difícilmente el humor puede llegar a todos nuestros actos y decisiones. Lxs que hemos vivido en el Samsara arrastraremos hasta nuestra muerte un profundo pesar.
Yo me río enormemente, a estas alturas de mi poder, de casi todos los sucesos de mi vida, pero hay algunos, como el haber sentido hacia mis sobrinxs lo que mis familiares han sentido hacia mí, y el haberles fallado como ellxs me fallaron, que me hieren profundamente.

Pensar en lo positivo.
Imagine un mundo en el que lxs niñxs no son traicionadxs en su inocencia, es decir, no son obligadxs a sacrificarse, sino que se les deja desarrollar su entusiasmo por la vida, por toda la vida, sin tener que pasar nunca por el aro, sin la Condición del Samsara. Piense en la maravilla de ver esto sin que nadie sienta repugnancia por el bienestar y diversión ajenos, sino que sean bienvenidos, disfrutados.
Imagine un mundo en el que cada cual ofrece el producto de su trabajo gratuitamente. No habrá esta persecución malsana que sufrimos en el Samsara por conseguir que el prójimo se gaste el dinero en determinado producto; ni habrá nadie que exija trabajo a lxs demás, sino que aceptará de buen grado lo que le ofrezcan, y esto será, por lo general, mucho más de lo que hubiera podido desear. Piense en la maravilla de vivir en la abundancia sin esfuerzo, en vez de ganarse la miseria con esfuerzo.
Imagine un mundo en el que todxs cooperamos para sentirnos mejor, haciendo cada cual lo que le satisface, en lugar de estar obligadxs a competir. Todxs seremos amigxs de todxs en un clima de alegría y bienestar. Piense en la maravilla de no fijarse en las diferencias, sino tomar lo que nos ofrece el prójimo así sea rojx, amarillx, negrx o blancx, o presente cualquier otra característica.
Imagine un mundo mucho más sencillo: Sin dinero, sin ejércitos, sin fronteras, sin juicios, sin cárceles… Piense que esto es la anarquía, es decir, la ausencia de gobierno, el caos. Para saber que esto es posible basta con observar un hormiguero o un enjambre de abejas. No hay hormiga o abeja jefe que ordene o marque objetivos, sino que cada hormiga o abeja es autónoma e independiente en sus actos y decisiones. Como no tienen objetivo, cada una trabaja sencillamente por el incremento de la organización, de la conciencia, cogiendo el hilo del intento y dando como resultado un sistema caótico muy eficaz que merece ser llamado sistema emergente por su característica fundamental de ser mucho más inteligente que cada uno de los individuos.

El éxito en nuestros actos nos llevará al bienestar.
En cuanto vivamos en un mundo así, empezaremos a acumular poder y, con él, a atinar con nuestros actos, y la experiencia positiva irá atrayendo nuestros pensamientos, de manera que nuestro pasado en el Samsara será cada vez más difuso y lejano, perdiendo intensidad, y podremos disfrutar del resto de nuestra vida en el Paraíso por tremendos que hayan sido los crímenes cometidos.

El poder te manda a la vez que te obedece.
Apocalipsis de San Juan 9.6: “Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.”
Es muy posible que usted esté pensando ahora que yo debería haber desistido de realizar la obra “Llegando al Paraíso” al darme cuenta del tremendo alcance del conocimiento adquirido. Y que habría sido mejor, ya que no importa, pues el resultado final es el mismo, la nada, haber ido a nuestra aniquilación repletxs de nuestros juicios de supuestxs inmortales.
Le aseguro que he considerado esta posibilidad, no porque la creyese viable, sino porque un brujo tiende a considerar todas las posibilidades. Esta opción sencillamente no existe, pues supondría fallar y traicionar a Jesús de Nazaret y a todas las serpientes emplumadas de todos los tiempos y lugares, a todxs lxs brujxs desde los comienzos de la Brujería hasta lxs hyppies y lxs nuevxs brujxs de la actualidad, a mí mismo y a todxs lxs locxs, a todxs lxs niñxs, a John Lennon y a todxs lxs artistas que se han inspirado en la libertad, la Verdad y la paz, a todxs lxs que han dejado obras de poder a modo de pistas para descubrir la Verdad, a todxs lxs anarquistas que han buscado la fórmula de un mundo mejor y, en fin, a todos los seres humanos, atentos, vivos y conscientes, al Universo en su Totalidad en su camino del conocimiento, al incremento de la conciencia.
No. Ela brujx no es responsable del conocimiento adquirido ni de las consecuencias que ese conocimiento pueda acarrear, pues no tiene orden o idea del mundo que mantener, sino que evoluciona con el Universo. El conocimiento, si es correcto, es poder. Esto significa dos cosas: Primero, que se puede actuar con eficacia sobre el mundo para obtener satisfacción y bienestar. Segundo, que se está obligadx a actuar y pensar de acuerdo a ese conocimiento, pues una vez adquirido y comprobado, el conocimiento no se puede anular. Así, si hay un escalón en el camino, el conocimiento correcto de este hecho nos lleva a levantar el pie. Negar la existencia del escalón porque nos gustaría un mundo sin escalones lleva a la rotura de huesos. Una vez que se ha adquirido el poder de levantar el pie en los escalones, no se puede regresar a la negación de los escalones. Sencillamente, no funciona este procedimiento como no se puede volver atrás en el tiempo, pues supondría ordenar el Universo.

Intentarse hacia adelante.
Entonces, usted tiene que tener muy claro que todos los sentimientos de muerte y desesperación que vio San Juan en su ensueño-profecía se producirán sólo cuando usted intente volver al estado anterior, en el que la jefatura de la razón no era puesta en duda, es decir, cuando pretenda volver a la comodidad de la jaula, a la fijación del punto de encaje.
Con este escrito, “Llegando al Paraíso”, la puerta está abierta y la jaula se pudre, y usted no tiene más opción que emprender su vida en libertad.
Dispóngase, entonces, a intentarse a sí mismx hacia adelante, en el sentido en que evoluciona el Universo: Desordenación y organización, la Ley de Generación de la Conciencia.

Aprender a vivir como mortales.
Llegar al tercer ciclo de la Brujería, al Paraíso, consiste en aprender colectivamente a vivir como mortales. Lo que significa vivir como mortales está expresado en la Carta de Desconstitución Universal de los Seres Atentos, que figura a continuación de este resumen.
Tiene usted que aprender a decidir con la voluntad, es decir, tiene que sentir la situación del momento, tiene que sentir las opciones que le presenta su razón y elegir la que mejor sentimiento le produzca. Sin embargo, hay un grave problema al principio, y es que su voluntad, por la lucha que usted mantenía en el Samsara, está distorsionada, reprimida, esclavizada, invertida; y usted experimenta repugnancia, precisamente, por las cosas bellas y armoniosas, las que incrementan la conciencia; y experimenta ilusión y enardecimiento, incluso fervor, precisamente, por las cosas que frenan el incremento de la conciencia.
Por ejemplo, usted puede sentir repugnancia al ver a adolescentes drogándose, cuando realmente están buscando bienestar, conocimiento, en fin, poder; y lo que nos queda por hacer es procurar que dispongan de información libre y veraz, de drogas con calidad e higiene, y del lugar adecuado para hacerlo. O puede sentirse exaltadx y llenx de orgullo al ver a unx militar de su bando, cuando ela militar es una persona que apuesta por la validez del sacrificio de nada menos que su vida, no ya por imponer su orden por la fuerza, sino por imponer por la fuerza el orden de unxs desconocidxs. Algo realmente repugnante.
Usted tiene por delante un largo y apasionante aprendizaje que es un camino de ajuste. Se trata de ajustarse al Universo porque somos el Universo. En cuanto empiece a tener éxito en este ajuste y se incremente su conciencia, comenzará a surgir en usted el entusiasmo por vivir en este maravilloso Universo. El entusiasmo que corresponde a un ser atento por el hecho de comprender el mundo en el que vive.

No se puede llegar al Paraíso individualmente.
Por más que usted comprenda, por más ajustadx que esté, y aunque disponga del dinero suficiente para mantener una vida que le satisfaga, mientras no haya sido aprobada en referéndum la Carta de Desconstitución, usted no puede ser realmente libre. Bastará que le paren lxs guardias de tráfico para que tenga que pasar por el aro de su autoridad. Sin haber robado nada, agredido a nadie, causado ningún daño, pueden impedirle conducir en el futuro, limitando terriblemente su movilidad, por el simple e inocente hecho de tomarse unas cervezas antes de conducir, o hacerlo a mayor velocidad de la permitida. Puede acabar en la cárcel, incluso, si se resiste a la autoridad, pueden darle una paliza hasta matarle, pues la autoridad no puede ceder en su autoridad así muramos todxs.

No es posible hacer la lucha a esta doctrina.
Esto no es una revolución. No es la lucha del nagual contra el tonal. Cuando el nagual lucha contra el tonal, se convierte en el tonal, y se arruina el resultado. Ésta no es la derrota del tonal a manos del nagual, sino que es el tonal mismo el que descubre, asistido por razones, que su existencia no es pertinente y, como una vela se apaga cuando se acaba la cera, el tonal se extingue por falta de combustible. Entonces, el nagual puede salir de su cautiverio y desarrollarse.
Ahora sabemos que somos mortales, lo que significa que tenemos que mantener ininterrumpidamente satisfecho nuestro desafío al Segundo Principio de la Termodinámica. En las revoluciones, como en toda guerra, son afectados los mecanismos que satisfacen este desafío, y los individuos pasan hambre, incluso mueren de ella. Ahora el plan es hacer el cambio todxs a la vez y de una sola vez, aprobando en referéndum mundial la Carta de Desconstitución. Es de esperar que no haya oposición a este movimiento. No puedo imaginar que alguien insista en creer en Dios después de leer estas palabras. En cualquier caso, no tendrá contra qué o quién luchar. Una vez eliminado el dinero y el estado, la lucha no tiene sentido, sino sólo la cooperación. En cuanto al periodo entre la publicación de estas palabras y la aprobación de la Carta de Desconstitución, la cosa está incierta, pero los argumentos son potentes. Quien quiera que le haga la lucha a esta doctrina perderá el impulso, pues estará defendiendo su sacrificio, y el sacrificio no es defendible ya. Cualquiera que haya comenzado a comprender podrá rebatirle fácilmente.

La consigna para este periodo.
Si tenemos que mantener satisfecho nuestro desafío al Segundo Principio de la Termodinámica, desde la lectura de este texto hasta la aprobación de la Carta de Desconstitución la consigna es seguir haciendo lo que hemos venido haciendo hasta ahora, mientras se comprenden y divulgan estas palabras.
Entonces, aunque se puedan ir incorporando algunos elementos a nuestro comportamiento, básicamente, se trata de hacer una preparación teórica para entrar en el Paraíso. Por ejemplo, usted puede comprender que el esfuerzo es contraproducente pero, si deja de esforzarse en el trabajo, será despedidx inmediatamente.

Una obra de poder para esperar el Paraíso.
Y si usted está en paro o situación semejante, le interesa que comencemos el Paraíso cuanto antes. Por otro lado, siempre tiene la opción, legítima en el Samsara, de vivir de su arte, de su ingenio. Estas dos circunstancias abren una nueva posibilidad: Realizar una obra de poder.
Yo he tardado 20 años en realizar ésta, pero es que yo he tenido que averiguarlo todo desde el principio, a la vez que organizarlo y explicarlo, hasta deducir lo que usted está leyendo. Sin embargo, usted sólo tiene que examinarlo y comprobarlo, y se irá organizando en su mente hasta ser capaz de explicarlo, o expresarlo de algún modo, en mucho menos tiempo. Su experiencia será de enorme interés para todos los seres humanos, y quizá pueda cobrar por su disfrute mientras exista el dinero, solucionando sus problemas económicos hasta la llegada del Paraíso.

El plan de unx locx.
Éste es el plan de unx locx, vivir de su ingenio, de su arte, conseguir su autonomía e independencia sin sacrificarse, sin pasar por el aro. Lo excitante, lo asombroso, lo que da sentido a esta opción es que, para conseguirlo realmente, ela locx tiene que lograr las plenas autonomía e independencia de todos los seres humanos, es decir, el Paraíso, que nadie pase ya por el aro.

Agradecimiento por abrir las puertas del Paraíso.
Yo lo he conseguido, he realizado una obra de poder, ésta, que interesa a todos los seres humanos como ninguna otra ha interesado antes. Sin embargo, ahora me encuentro con que no puedo cobrar por su disfrute, pues no tendría sentido, sería un autentico crimen que yo pusiese cualquier dificultad a la lectura de este texto. En consecuencia, la lectura de este texto es gratuita. Si a usted le cobran por ello, tenga presente que es por la edición y encuadernación, pero no por la autoría.
Entonces, si usted quiere agradecerme el hecho de haber abierto las puertas del Paraíso, de la Libertad, puede hacerme un donativo. Tenga presente dos cosas: Primero, que este dinero no es para financiar ninguna secta, ninguna religión, ninguna causa… Es sólo para procurarme la autonomía e independencia mientras aún existe el dinero, la autonomía e independencia posible en el Samsara. Segundo, que no es mi intención acumular dinero. Pagaré los impuestos correspondientes, tomaré lo necesario para una vida sencilla y cómoda, y el resto, si lo hubiera, lo donaré a mi vez a distintas ONGs, anónimamente y en pequeñas cantidades.
Puede hacer su donativo en la siguiente cuenta bancaria:

Desde España:
Nombre: Jesús Estrada.
Nº de cuenta: 2038   1778   1660 0031   8133

Desde otras partes del mundo:
Nombre: Jesús Estrada.
IBAN cuenta: ES71   2038   1778   1660 0031   8133
BIC del banco: CAHMESMMXXX.

También puede hacerlo a través de Pay-pal. Encontrará el enlace en la página www.llegandoalparaiso.com en el apartado “Donativos”, donde figura, así mismo, esta cuenta bancaria.

Nota del autor en julio de 2013: Esto último está anulado. Ya no pido donativos, y tales cuentas no existen.

Para terminar.
Tenga muy presente que es la Carta de Desconstitución lo que se aprobará en referéndum, no es este texto o mi persona. Entonces, lea la Carta atentamente y vea que es lógica y armoniosa, a la vez que breve.
Yo, por mi parte, quedo a su disposición en la dirección jesusestrada@llegandoalparaiso.com por si quiere hacerme algún comentario o pregunta. Estaré encantado de recibir sus críticas y de buscar nuevas formas de explicar en pro de una llegada al Paraíso más rápida y suave.

Termino de escribir este resumen en noviembre del 2009, a los 46 años de edad.

 

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