ÍNDICE
  1. El poder de la palabra y el tercer ciclo de la Brujería.
  2. La Verdad, el significado de la muerte.
  3. La luz empañada, el origen de la Tiranía.
  4. La sociedad sin dinero, la ausencia de justicia.
  5. El tercer elemento: La Locura.
  6. La Teoría del Punto de Encaje.
  7. Los caminos del conocimiento.
  8. Conocer al espíritu.
  9. El viaje del punto de encaje.
  10. Jesús de Nazaret y el amor.
  11. Los dos finales del Samsara.
  12. Otro globo es posible. No ser, no hacer.
  13. La transición.
  14. Del tercer al cuarto ciclo de la Brujería.
  15. Yo soy… en este acto.
  16. The answer, my friend, already isn´t blowing in the wind. (La respuesta, amigo, ya no está flotando en el viento).

CARTA DE DESCONSTITUCIÓN UNIVERSAL DE LOS SERES ATENTOS

 

 
INICIO

Capítulo segundo:


La Verdad,
el significado de la muerte.

 

El Camino del Conocimiento, escrito con mayúsculas, no lo realiza nadie, nadie que pueda ser identificado por sí mism@ o por otr@s. El Camino del Conocimiento lo realiza el universo, un universo que intenta hacerse consciente.
A principios del siglo XXI disponemos de una obra fundamental de la Ciencia: Historia del tiempo, de Stephen Hawking, libro al que me referiré en alguna ocasión más y que, en un lenguaje sencillo y divulgativo, expone, además de la historia del universo conocida por el científico, el desarrollo de la Ciencia a lo largo del tiempo, su estado actual, y las perspectivas de futuro.
La Ciencia se ha desarrollado haciendo una suposición básica: Que existe en el universo una continuidad determinable matemáticamente que afecta o incluye a todo lo que sucede en él, es decir que, para todo suceso que se dé en el universo existe un camino matemático, siguiendo unas leyes  también matemáticas, desde un instante anterior en el que se conoce el estado del universo, hasta el suceso mismo, de tal modo que éste puede predecirse.
No es que el científico haga esta suposición, sino que ésta es su manera de examinar el universo. El científico elabora una teoría y, a continuación, compara el resultado matemático con la realidad, haciendo mediciones. Si la predicción es acertada, la teoría gana credibilidad. Por ejemplo, conocidas la posición y velocidad del Sol y los planetas en un instante, puede predecirse, utilizando las leyes de Newton, el estado del Sistema Solar en otro instante cualquiera.
Entonces, lo que ocurre es que el científico conoce el universo en tanto éste se aproxima al idealizado en sus teorías, en tanto el universo real se asemeja a un universo matemáticamente continuo.
Las teorías científicas han ido evolucionando, aproximándose cada vez más al universo real. Así, en nuestro ejemplo del Sistema Solar, las posiciones de los planetas calculadas mediante las leyes de Newton presentan ligeros errores, pequeñas diferencias respecto al valor real, que se hacen notables en el caso de Mercurio, el planeta más cercano al Sol. La teoría de la relatividad de Einstein aporta caminos matemáticos más próximos a la realidad, de manera que ahora puede calcularse el estado del Sistema Solar con mucha precisión.
El éxito de las teorías científicas actuales es evidente. La Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica describen muy bien el universo a gran y pequeña escala, respectivamente. Estas dos teorías han hecho posibles grandes avances en la Técnica, como viajes espaciales y utilísimos ordenadores. Sin embargo, ambas teorías, o su conjunto, fracasan cuando los campos gravitatorios son muy elevados, lo que ocurre en los agujeros negros y en el origen del universo.
El Big-bang (gran explosión) u origen del universo se deduce directamente de la Teoría de la Relatividad de Einstein, y gana credibilidad con la observación de que el universo está en expansión. De esta teoría se deduce que, en el pasado, hace en torno a 14.000 millones de años, el volumen del universo era nulo, y su densidad y temperatura infinitas.
Estos infinitos hacen que las ecuaciones de la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica no sean aplicables, de manera que la continuidad matemática del universo en este punto no está descrita.
El objetivo de la Ciencia está ahora debidamente planteado:
Encontrar una Teoría General respecto de la cual las teorías actuales sean aproximaciones, tal como la mecánica de Newton es una aproximación a la relatividad de Einstein, que describa la continuidad matemática del universo en todo tiempo posible, incluso en su origen.
Lo que viene a continuación es un ejercicio de brujería moderna; después se entenderá el sentido de esta frase, por ahora saber que es el resultado de sumar lo que conoce acerca del universo el ser humano religios@, que está resumido en el libro de Stephen Hawking citado, y lo que han averiguado l@s bruj@s del mismo durante el primer y segundo ciclos de la Brujería, que está resumido en el reportaje de Carlos Castaneda, es decir, es la suma del conocimiento acerca del universo que han alcanzado las dos tradiciones que componen nuestro pasado desde la llegada del ser humano a la posición de la razón.
La comprensión del universo pasa por el examen de dos conceptos: El Segundo Principio de la Termodinámica y el intento.
El Segundo Principio de la Termodinámica, en su enunciado más preciso, general, sencillo y comprensible, dice:
En el universo, tomado en su Totalidad, la entropía o desorden aumenta con el tiempo.
O lo que es lo mismo:
En el universo, el tiempo transcurre en el sentido en que la entropía o desorden aumenta.
Esto es fácil de comprender con sólo observar a nuestro alrededor. La ropa se convierte en trapos, los coches en chatarra y la casa se llena de polvo. Los estados últimos de estos procesos son más desordenados que los primeros, en ellos aumenta la entropía o desorden. Por supuesto, podemos ordenar parte del universo, podemos confeccionar ropa, construir coches y limpiar el polvo, pero para ello tenemos que desordenar en mayor medida el resto del universo. Tenemos que consumir energía ordenada y, al hacerlo, la transformamos en energía desordenada o degradada. El balance de las operaciones de confeccionar ropa, construir coches y limpiar el polvo es que hemos desordenado el universo mucho más de lo que lo hemos ordenado.

Con este enunciado podemos trazar, de forma aproximada, la curva de la cantidad total de orden en el universo en función del tiempo. Ésta puede verse unas líneas más alante. Cuando el tiempo tiende a 0, cuando nos acercamos al Big-bang retrocediendo, el orden tiende a infinito, del mismo modo que lo hacen las funciones de temperatura y densidad. Al principio, el orden en el universo decrece de forma muy rápida, y a medida que avanza el tiempo decrece cada vez más lentamente, de manera que es asintótico a 0, esto es, cuando el tiempo aumenta, la cantidad de orden en el universo se acerca progresivamente a 0, sin llegar nunca.
orden desorden
El intento es consecuencia del Segundo Principio de la Termodinámica, y es un poco más controvertido, aunque no deja de ser un fenómeno sencillo que puede reproducirse con unos granos de arena pintados de colores, dispuestos en un cajón, en una fina capa, a modo de mosaico. Podemos partir de un estado muy ordenado y sin ningún significado, como bandas paralelas con los distintos colores. Si ahora sometemos el cajón a una vibración constante, los granos de arena se irán moviendo a pequeños saltitos. Si dejamos pasar el tiempo, el conjunto se irá desordenando progresivamente, las bandas de colores serán cada vez más difusas hasta que no puedan reconocerse.
Hasta aquí, lo que hemos hecho es representar el Segundo Principio de la Termodinámica. Ahora bien, si permanecemos atentos al proceso de desordenación del cajón, observaremos algunos estados intermedios en los que aparecen otras modalidades de orden, parcial o total, que tienen significado y, por tanto, suponen organización como, por ejemplo, podemos distinguir, en un momento dado, una cara en una esquina, o un bello paisaje en el conjunto.
El universo se está desordenando y, al hacerlo, pasa por estados transitorios de orden que tienen o suponen organización. Así, puede delinearse una breve historia de la organización del universo, desde 1 segundo después del Big-bang, tiempo para el que empiezan a funcionar la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica, y siguiendo el “modelo del Big-bang caliente” que, por ahora, parece bastante verosímil, es decir, el proceso ha debido ser muy parecido al que se describe.
Hace en torno a 14.000 millones de años, 1 segundo después del Big-bang, el universo estaba a 10.000 millones de grados de temperatura, lo que supone una gran cantidad de orden; y había muy poca organización: partículas ligeras y unos cuantos protones y neutrones.
100 segundos después del Big-bang, la temperatura había descendido a 1.000 millones de grados. Esto es debido a que el universo está en expansión y, cuando su volumen aumenta al doble, su temperatura disminuye a la mitad. En este proceso aumenta la entropía y surge más organización: Se forman protones y neutrones, y aproximadamente una cuarta parte de ellos se juntan en núcleos de deuterio (hidrógeno pesado), con un protón y un neutrón, y estos, a su vez, en núcleos de helio con dos protones y dos neutrones. El resto de los neutrones se desintegra en protones, que son los núcleos de hidrógeno ordinario.
Pasó 1 millón de años y comenzaron a formarse las galaxias y, en ellas, las primeras estrellas. En este tiempo han ocurrido pocas cosas nuevas; la organización en el universo se limita a, fundamentalmente, grandes cantidades de hidrógeno y helio, los núcleos atómicos más sencillos. Las estrellas son nubes de estos gases en las que se va reduciendo el volumen debido a la fuerza gravitatoria y, en consecuencia, aumenta la temperatura. Ésta llega a ser tan alta que comienzan reacciones de fusión nuclear: El hidrógeno se transforma en más helio, produciéndose una gran cantidad de energía libre que, además de desprenderse al resto del espacio en forma, principalmente, de luz y calor, aumenta la presión, y esto equilibra la fuerza gravitatoria, de manera que la estrella se mantiene estable por mucho tiempo, mientras queda hidrógeno que transformar en helio.
Las estrellas más grandes consumen el hidrógeno en menor tiempo que las pequeñas porque la fuerza gravitatoria es mayor, y la presión y temperatura más altas, y el combustible se agota más rápidamente, tanto como sólo 100 millones de años.
Cuando una estrella grande consume todo el hidrógeno, se reduce en tamaño y su temperatura aumenta en gran medida. Entonces comienzan a producirse reacciones nucleares de fusión y fisión en todas las modalidades posibles, y se forman, en la estrella, núcleos atómicos de todos los elementos de la tabla periódica, tales como oxígeno, carbono, nitrógeno, etc.
Pero la energía que esto produce no es suficiente para equilibrar la fuerza gravitatoria, de manera que la estrella sigue reduciéndose en tamaño.
Lo que ocurre a partir de este punto no está muy claro todavía. Lo cierto, y lo que nos interesa en esta explicación, es que algunas de estas estrellas explotan, produciendo un destello que supera en brillo al resto de las estrellas de la galaxia juntas, en lo que se llama una supernova. Cuando esto ocurre, salen despedidos al espacio los productos finales mencionados y, ahora, después de, al menos, 100 millones de años, hay en el universo unos 110 átomos distintos cuyas posibilidades de combinación son prácticamente ilimitadas. La organización, por tanto, se va incrementando. Sólo tiene que pasar el tiempo para que, en una galaxia cualquiera, a la distancia conveniente de una estrella vulgar, se forme un planeta con los restos de una supernova.
Esto ocurrió hace en torno a 5.000 millones de años. 1.000 millones de años después, cuando la Tierra se enfrió lo suficiente, se produjo el segundo punto crítico en la evolución del universo: El origen de la vida.
El primer punto crítico es el Big-bang, que se presenta como el origen de todo, del tiempo y el espacio, y el origen de la organización.
El segundo punto crítico, el origen de la vida, es el punto en el cual la organización se hace acumulativa.
 En la Tierra se dieron unas condiciones excepcionales: Agua en estado líquido a alta presión y temperatura, en la que ocurrieron reacciones químicas entre los elementos disueltos tales como aminoácidos que, bien se formaron en esas mismas condiciones, bien llegaron a la Tierra procedentes de otras partes, el universo está lleno de materia orgánica. En cualquier caso, se formaron dentro del universo. De este modo, hace unos 4.000 millones de años, se producían macromoléculas que tenían la capacidad de sintetizar proteínas. Esto es el ADN, base de la información genética. Estas macromoléculas eran, como toda organización hasta el momento, estados transitorios de orden que surgen en el continuo desordenarse del universo y, como todo en éste, tendían a desordenarse: Estas macromoléculas se destruían con el tiempo. Entonces surgió una de ellas que produjo una proteína que le iba a permitir reproducirse, hacer copias de sí misma. Así, las macromoléculas resultantes de la reproducción tenían, al menos, la misma organización que la primera, y también se reproducían. En las reproducciones ocurrían fallos, errores en la copia, que daban lugar a macromoléculas con diferente información genética, al azar. Estas mutantes fueron seleccionadas por el ambiente, de modo que las mejor dotadas se reproducían más, sustituyendo a las primeras.
Este proceso es la evolución genética, que no es otra cosa que la acumulación de organización.
Cuando una molécula de ADN auto-reproductora elabora, con sus propias proteínas, una membrana celular que la diferencia del resto del universo, se ha producido el primer ser vivo.
Los seres vivos somos desafiantes del Segundo Principio de la Termodinámica en el sentido de que somos sistemas en los que la entropía disminuye, es decir, aumenta el orden, al contrario de lo que ocurre en el conjunto del universo.
El desafío que hacemos los seres vivos al Segundo Principio de la Termodinámica es semejante al que hace a la ley de la gravedad un funámbulo que cruza una calle a 20 metros de altura, sobre un alambre. En el caso del funámbulo, la ley de la gravedad no deja de cumplirse, pues el peso está equilibrado por la tensión del alambre. Los seres vivos, dentro de nuestra membrana o piel, disminuimos o mantenemos constante nuestra entropía, pero estamos interactuando con el medio exterior, intercambiamos con él energía y materia, de manera que, en el exterior, y a consecuencia de este intercambio, la entropía aumenta más de lo que disminuye dentro, con el balance total del aumento de la entropía en el conjunto del universo. Entonces, el Segundo Principio de la Termodinámica no deja de cumplirse.
Hasta aquí la evolución del universo ha dado lugar a seres perceptores. Desde los protones y neutrones que había 1 segundo después del Big-bang hasta el cerebro de los monos más desarrollados, la organización ha consistido en dar respuesta a diferentes estímulos.
El neutrón, al chocar con un protón, puede salir rebotado o puede establecer fuerzas nucleares con él y formar un núcleo de deuterio, hidrógeno pesado. Esto ya es percepción.
El cerebro de los monos que vivieron hace más de 4 ó 5 millones de años, daba respuestas muy complejas a los estímulos recibidos, sin embargo, no deja de ser sólo percepción.
4 ó 5 millones de años atrás, la complejidad de la organización llegó a ser tal que un ser vivo, ela más evolucionad@, comenzó a hacer un inventario del mundo y de sí mism@ en ese mundo, es decir, comenzó a realizar una idea del mundo en su mente. A partir de este tiempo, ya no hay sólo percepción, sino que hay, en el universo, atención. Los seres humanos somos seres atentos, prestamos atención a nuestro inventario, a nuestra idea del mundo.
Más adelante, hace 150.000 años, se produjo el tercer punto crítico en la evolución del universo, la llegada del ser humano a la posición de la razón, surgiendo la especie homo-sapiens. Pero de este punto hablaré detalladamente en el siguiente capítulo.
Los seres atentos, los seres de inventario, al realizar nuestra idea del mundo, nos encontramos con el intento. Nos encontramos con el hecho asombroso de nuestra propia conciencia.
L@s bruj@s antigu@s hablan del intento como una fuerza, una presión, una tendencia que afecta a todo lo que hay en el universo, es decir, todo lo que existe en el universo tiene un vínculo de conexión con el intento; y que produce hechos asombrosos que se presentan como una casual acumulación de casualidades. También lo llaman el espíritu con el propósito de infundirle un hálito de voluntad, pero sabiendo que no hay tal. Lo que ocurre es que las manifestaciones del espíritu tienen un sentido, aquel en el que se incrementa la conciencia.
Ela científic@ se encuentra con las manifestaciones del espíritu en todas sus investigaciones. Por ejemplo, cuando realiza sus cálculos, tiene que medir experimentalmente ciertos valores, como la masa y carga del electrón. Sin embargo, estos valores no son arbitrarios o caprichosos, sino que son los exactamente adecuados e imprescindibles para que el universo, tal como lo conocemos, pueda existir. Si la carga del electrón fuese un poco mayor o menor, el átomo no sería estable y la materia no sería como efectivamente es. En tal caso, nosotros no existiríamos para atestiguarlo.
Pero ela científic@ espera, y en esto consistiría encontrar la Teoría General, poder explicar todas estas casualidades matemáticamente. Entonces, la carga del electrón, bien se deduciría de las condiciones iniciales del universo, justo en el instante del Big-bang, siguiendo las leyes físicas que aporte la Teoría General, o bien existirían otros universos en los que la carga del electrón sería distinta y, lo que ocurre es, sencillamente, que nosotros medimos la carga del electrón que ha hecho posible nuestra existencia.
De un modo más general, las manifestaciones del espíritu o sucesos extraordinarios que han hecho posible la evolución del universo hasta el estado actual en el que hay seres atentos tales como nosotr@s, a saber, que la masa y carga del electrón sean las que son, que la Tierra esté a la distancia justa del Sol para que la temperatura pueda ser tan agradable en su superficie, y los fallos que se dan en la reproducción y que originan seres más organizados que los anteriores. También son manifestaciones del espíritu, y de mayor relevancia, las condiciones excepcionales que posibilitaron el desarrollo del primer ciclo de la Brujería, la no persecución, el que el segundo ciclo de la Brujería se haya prolongado hasta nuestros días y el fallo de don Juan que dio lugar al reportaje de Carlos Castaneda. Los tres puntos críticos en la evolución del universo que se han producido hasta la fecha, el Big-bang, la vida y la razón, son impresionantes manifestaciones del espíritu…
 Decía que las manifestaciones del espíritu, según espera ela  científic@,  serán descritas matemáticamente por la Teoría General. De este modo, la continuidad matemática del universo consistiría en un conjunto de comandos o leyes físicas del tipo de la Segunda Ley de Newton: F=m.a, o bien a=F/m (todo cuerpo sometido a una fuerza F, experimenta una aceleración directamente proporcional a esta fuerza e inversamente proporcional a su masa), a las que todo lo existente en el universo estaría vinculado; más una parte aleatoria, que se describe estadísticamente, lo que son matemáticas, y que significa que el universo que el ser humano religioso percibe es una posibilidad entre otras, es decir, que éste es uno de los posibles universos, y que todos y cada uno de ellos se están desarrollando asociados a una probabilidad.
En nuestro universo se ha producido una serie de casualidades que ha dado lugar a seres atentos como nosotr@s, que atestiguamos dichas casualidades, pero hay otros universos en los que no se han dado estas casualidades y no hay seres atentos, o se han dado otras casualidades y hay otro tipo de seres atentos que atestiguan las casualidades propias de su universo.
Ela científic@ se siente a un paso de formular la Teoría General. Incluso ha descrito matemáticamente la condición inicial del universo, pero lo ha hecho sin saberlo, sin creérselo, sin darse cuenta. Y esto es así porque tal descubrimiento está en contra de la idea del mundo del ser humano. En general, todos los descubrimientos científicos siempre han apuntado en la dirección de que la idea del mundo del ser humano es desacertada. Desde el conocimiento de que no estamos en el centro del Sistema Solar, hasta la certeza de que la continuidad matemática del universo tiene una parte aleatoria, pasando por la comprobación de que no existe en el universo un tiempo absoluto, sino que cada observador mide su propio tiempo que marcará un reloj que viaje con él, todos estos acontecimientos son corroboraciones negativas de la idea del mundo del ser humano, al menos dela religios@.
El cuarto punto crítico en la evolución del universo es la más maravillosa manifestación del espíritu que se haya producido jamás, y sucederá con la publicación de este libro. En este punto, la idea del mundo del ser humano comienza a ser acertada, pues se comprende que, si el universo es matemáticamente continuo, entonces, la organización es conciencia.
Si el universo es matemáticamente continuo, no hay ningún paso intermedio ni ingrediente entre organización y conciencia, sino que ambos términos son identificables.
Si el universo es matemáticamente continuo, los neutrones que había 1 segundo después del Big-bang, constituidos por tres quarks enlazados por fuerzas nucleares, lo que ya tiene organización, eran conscientes. Y hay continuidad matemática en todos los sucesos ocurridos en el universo, también en las manifestaciones del espíritu, de manera que los elementos que han tomado parte en ellas, tales como energía, partículas, objetos, personas, etc., han seguido o cumplido con los comandos o leyes físicas de la Teoría General.
Si el universo es matemáticamente continuo, la curva de la cantidad total de organización en el universo en función del tiempo es continua, y puede representarse aproximadamente como se ve en el gráfico anterior. La cantidad total de organización o conciencia en el universo se ha ido incrementando cada vez a mayor ritmo, y esto no ha hecho más que empezar.
Si el universo es matemáticamente continuo, el intento no está entre la organización y la conciencia, como digo, sino en el paso de orden a organización. Entonces, la evolución del universo tiene un sentido. Éste es el intento, el intento es el sentido del universo: El incremento de la organización, el incremento de la conciencia.
Si el universo es matemáticamente continuo, los seres conscientes, desde el neutrón hasta el ser humano, no estamos en el universo, sino que somos el universo, somos el modo en que el universo se hace consciente.
La canción lo expresa con extraordinaria belleza:

“…And if you listen very hard,
the tune will come to you at last:
When all are one, and one is all...”

(…Y si escuchas muy duro,
la canción vendrá a ti al final:
Cuando todo es uno, y uno es todo…)

 

Cada un@ de nosotr@s, los seres conscientes, somos una manifestación del espíritu,y cada un@ de nosotr@s somos el universo. Y los seres humanos somos el universo y venimos del Big-bang, la vida y la razón.
Y, entonces, ¿qué significa la muerte?
El Segundo Principio de la Termodinámica es la vida y la muerte. El hecho de que el universo se esté desordenando es lo que da la posibilidad de que surja organización, de que se manifieste el espíritu. El hecho de que el universo se esté desordenando es lo que aprovechamos los seres vivos para mantener nuestro desafío por algún tiempo. Los seres vivos mantenemos o incrementamos nuestra organización desordenando el resto del universo. Esto es lo que hacemos en toda nuestra actividad, desordenamos materia y energía ordenadas para crear nuestro propio orden, que es organización.
Pero también, el hecho de que el universo se esté desordenando, como ya se ha apuntado, supone que llegará un tiempo en el que no quede apenas nada de orden en el universo: Habrá sólo partículas ligeras y radiación y, puesto que la organización es orden, digamos que es un orden especial, no quedará tampoco apenas nada de organización en el universo.
Esto significa que llegará un tiempo en el que todos los seres atentos, vivos y conscientes, desde el neutrón hasta el ser humano, habremos muerto. Y de nosotr@s no quedará nada, ninguna consecuencia, ninguna memoria, ningún resultado final de nuestra existencia.
La Verdad, el significado de la muerte, en el idioma español, se formula en seis palabras:
No hay razón para nuestra existencia.
La Verdad, el hecho de que no haya razón para nuestra existencia, es la condición de contorno del Universo o, más bien, la ausencia de condición de contorno, y supone que todo cobra explicación en el Universo sin ningún elemento externo. Y escribo Universo porque me refiero ahora al conjunto de los universos posibles que se han desarrollado a partir del Big-bang. Y lo escribo con mayúscula porque sólo hay uno y abarca la Totalidad.
La Verdad, el hecho de que no haya razón para nuestra existencia, supone que no hay nada infinito o eterno en el Universo, sino que todo es cuantificable y perecedero: El Universo es finito y sin límites. Entonces, la Verdad es también la ausencia de condición inicial del Universo: El Universo es una vibración de la nada, fue la nada lo que explotó.
Y aquí está usted, y aquí estoy yo, desafiantes del Segundo Principio de la Termodinámica. No sabemos por cuanto se va a prolongar nuestro desafío, quizá sean 40 años más o, tal vez, alguno de nosotros mantenga su atención por un tiempo tan largo como la duración del Sistema Solar o del Universo mismo, pero no hay nada en el Universo capaz de garantizarnos que vamos a mantener nuestra atención un minuto más. Antes o después, el Segundo Principio de la Termodinámica terminará por imponerse.
El estado que sigue a la muerte es fácil de atravesar, basta con desmayarse. Es muy probable que usted se haya desmayado alguna vez por un golpe en la cabeza, una lipotimia u otra causa. En cualquier caso, usted puede desmayarse con un método sencillo y sin apenas riesgos, sólo que necesita un@ ayudante.
Póngase en cuclillas con tres dedos de una mano apoyados en el suelo, su ayudante en pie, detrás. Mantenga esta posición respirando profundamente durante unos 20 segundos. Terminada la cuenta, levántese bruscamente e inspirando hasta llenar completamente los pulmones y abriendo ligeramente los brazos. Ahora, su ayudante, desde su posición, rodea su pecho con los brazos y presiona suavemente, pero con firmeza, mientras usted aguanta la respiración. En el momento quedará desmayad@.
Lo que ha ocurrido es que su cerebro ha quedado sin riego sanguíneo por un momento. Es muy importante, en este punto, que su ayudante le tienda en el suelo para poner su cabeza a la misma altura que el cuerpo, de manera que la sangre vuelva al cerebro antes de que se produzca algún daño. Pueden levantarse ligeramente los pies para acelerar el proceso. En unos segundos recobrará el conocimiento.
En el tiempo de desmayo, la organización que supone su percepción y atención está desorganizada,  desacoplada, no funciona. Su conciencia es ahora una neblina de pepitas de conciencia no unificada, como la conciencia de los órganos y células de su cuerpo.
Al salir del desmayo no habrá recuerdos, no ha habido atención, ni experiencia, ni experimentador@. De hecho, usted no tendrá sentido del tiempo en ese periodo, su único modo de saber cuánto ha durado es preguntando a su ayudante.
Si efectivamente sale del desmayo, usted habrá atravesado el estado que sigue a la muerte. Ahora bien, todos nuestros actos son mortalmente peligrosos, la muerte nos acecha, y este ejercicio sencillo e inocente podría ser su último acto. Podría ocurrir que la sangre, por alguna causa, no volviese al cerebro, o volviese demasiado tarde. En tal caso, la organización que quedó desacoplada se desordenará hacia adelante en el tiempo, en un proceso irreversible. Y las pepitas de conciencia no unificada se dispersarán en una neblina cada vez más difusa, como la conciencia de las moléculas resultantes de la descomposición de su cuerpo. De un modo más poético, su conciencia se disolverá en el mar de conciencia que es el Universo, pero la conciencia unificada, con su percepción, atención, memoria, experiencia, que usted es ahora, no volverá a organizarse jamás. Los seres conscientes, en particular los seres atentos, somos manifestaciones del espíritu, y somos únicos, singulares, irrepetibles.
Una vez que usted y yo hayamos muerto, para nosotr@s ya no importará cuál haya sido la naturaleza de nuestros actos, si buenos o malos, justos o injustos, eficaces o ineficaces; ya no importará cómo hayan sido nuestros sentimientos, si agradables o desagradables, si hemos gozado en nuestro camino o hemos sufrido; ya no importará cuál haya sido la duración de nuestra existencia, si larga o corta. No importará ya nada para nosotr@s: la muerte lo habrá igualado todo.
Pero mientras usted y yo mantengamos la atención, nuestros actos tendrán sentido cuando estén dirigidos a incrementar nuestra conciencia, que es incrementar la conciencia del universo. Cuando incrementamos nuestra conciencia estamos realizando el camino del conocimiento individual, personal, escrito con minúsculas, que se extiende al Camino del Conocimiento general, impersonal, escrito con mayúsculas, que realiza el universo. En este caso, nuestra existencia, aunque corta en el tiempo, puede proyectarse al pasado y futuro en la continuidad matemática del Universo, y tiene sentido. Nuestra existencia tiene pleno sentido mientras estemos aprendiendo acerca de nosotr@s mism@s, del universo, y del Universo. Entonces, nuestro camino será gozoso, nuestros sentimientos agradables, y nuestros actos serán exitosos en la inmensa mayoría de las oportunidades.
La atención es el proceso o fenómeno por el cual el universo se hace una idea de sí mism@. Y esto es posible porque el Universo es matemáticamente continuo, es decir, la atención es el darse cuenta de que el Universo es matemáticamente continuo, y la razón es la herramienta que sigue esta continuidad. Dicho de otro modo, razonar es seguir la continuidad matemática del Universo.  
El razonar es un movimiento que se realiza de un punto a otro, de la premisa a la conclusión, de manera que el razonamiento correcto y completo puede describirse en tres pasos:
1º Enunciar y comprobar todas las premisas.
2º Razonar, seguir la continuidad matemática del Universo teniendo en cuenta todas las variables que intervienen en el proceso. De este modo se obtienen conclusiones.
3º Comprobar todas las conclusiones.
El comprobar las conclusiones puede dar lugar a otros razonamientos y, así mismo, el comprobar las premisas. Cuando las conclusiones son comprobadas, se convierten en premisas, que sirven como origen a nuevos razonamientos, de manera que el razonar ocurre en forma de árbol, el árbol de la razón, con múltiples premisas y conclusiones.
Lo que nos ocupa en este momento es la base de este árbol, es decir, el origen de todos los razonamientos, la condición de contorno del Universo, la premisa primera.
Todas las razones para nuestra existencia que puedan plantearse incurren en el mismo defecto: no terminan, no acaban, nunca abarcan la Totalidad,  no son la base del árbol, sino que siempre queda algo anterior por averiguar. Por ejemplo, la premisa de que la razón de nuestra existencia sea satisfacer la voluntad de un Dios creador del Universo deja por averiguar de dónde salió este Dios, quién o qué lo creó a él y, desde luego, cuál es la razón de su existencia.
 Por otro lado, las premisas positivas no están fundamentadas en la continuidad matemática del Universo y, en consecuencia, no saben seguir el hilo de ésta, de manera que los razonamientos derivados de estas premisas son pura especulación y resultan inconcluyentes, sin final.
La premisa negativa, la Verdad, el hecho de que no haya razón para nuestra existencia, es la base del árbol de la razón porque no hay nada anterior y nada más que explicar fuera del Universo. La Verdad está fundamentada en la continuidad matemática del Universo, es lo que ella implica. Así, los razonamientos están guiados y dirigidos por los comandos o leyes físicas de la Teoría General. De tal modo, teóricamente, los razonamientos son concluyentes, tienen un final claro y definido, y la conclusión, si es correcta, estará de acuerdo con la Verdad.
En consecuencia, la Verdad es la Piedra Filosofal tan buscada por el alquimista, porque la Verdad es el principio y el final de todos los razonamientos.
Organizando las palabras de otro modo: La Verdad es la Piedra Filosofal porque todo razonamiento comienza y termina en la Verdad.
La Verdad supone la Totalidad. Si la Verdad es cierta, la idea que el universo se hace de sí mism@ podrá corregirse y ampliarse hasta abarcar la Totalidad de los fenómenos posibles en el Universo. Si la Verdad es cierta, formular la Teoría General será sólo cuestión de tiempo, pues la razón podrá ampliarse hasta la Totalidad de la continuidad matemática del Universo, que será la Totalidad del Universo.
Y la Verdad supone el absoluto, pero de esto hablaré más adelante.
Sin embargo, en estos 14.000 millones de años de evolución, el universo ha llegado a tan alto grado de complejidad que los razonamientos a los que nos enfrentamos los seres atentos en la práctica presentan demasiadas variables a tener en cuenta que conducen a otros razonamientos con el planteamiento de nuevas y demasiadas premisas y conclusiones parciales. En fin, el árbol de la razón es extremadamente complejo y ramificado, de manera que no puede realizarse el razonamiento correcto y completo, sino que sólo podemos realizar un proceso de razonamiento asintótico a él, es decir, sólo podemos razonar en el tiempo aproximándonos al razonamiento correcto y completo, sin la esperanza de llegar nunca al mismo.
La razón, incluso para una decisión tan sencilla como elegir la ropa que ponerse, no puede resolver. La razón es, como ya he dicho, una herramienta, una herramienta para seguir la continuidad matemática del Universo y, como tal, no es sólo la única que tenemos, sino que también es la mejor que podíamos tener. La razón es una asesora, la mejor de las asesoras, pero nada más, la razón no puede tomar decisiones.
La razón es una herramienta de la voluntad. El cuarto punto crítico en la evolución del universo, el que se produce ahora, al conocer y comprender la Verdad, merece ser llamado el punto de la voluntad. No por ser el origen de este fenómeno, pues la voluntad es tan antigua como la organización, como la conciencia, como el tiempo y el espacio, como el universo y el Universo.
Si la continuidad matemática del Universo es la Totalidad del Universo, no hay en el Universo sino los comandos de la Teoría General más el azar. Introducido éste último por el Segundo Principio de la Termodinámica, la desordenación del Universo en el tiempo, que es un comando de la Teoría General.
Un neutrón que existió 1 segundo después del Big-bang no fue otra cosa que los comandos de la Teoría General ligeramente organizados. Este neutrón pudo colisionar con un protón y formar un núcleo de deuterio, pudo decaer en un protón, o puede que aún siga siendo neutrón en alguno de los átomos que componen el universo actualmente. En cualquiera de los casos, el neutrón habrá seguido o cumplido con los comandos de la Teoría General. Por ejemplo, al colisionar con otra partícula a velocidades bajas, siguió en el choque la Segunda Ley de Newton que ya hemos visto: F=m.a
Un pájaro que vivió hace unos pocos años fue un conjunto de comandos de la Teoría General, esta vez mucho más organizados, con una gran complejidad. Este pájaro pudo alimentar a sus crías, pudo buscar otra solución, como hace el cuco, que pone sus huevos en el nido de otros pájaros para que éstos las alimenten, o pudo abandonarlas. En cualquiera de los casos, y en todos los actos y sucesos en los que intervino, nuestro pájaro siguió o cumplió con los comandos de la Teoría General. En esta ocasión no sólo con los que cumplió el neutrón, sino que el pájaro existió en un universo mucho más complejo y organizado, y los organismos generan comandos que pasan a ser comandos de la Teoría General, que todo organismo, a su vez,  tiene que seguir o cumplir.
Nuestro pájaro, al iniciar el vuelo, al saltar sobre sus patas, experimentó una aceleración directamente proporcional a la fuerza ejercida por sus músculos, e inversamente proporcional a su masa, es decir, que siguió o cumplió con la Segunda Ley de Newton: F=m.a Además, una vez en el aire, siguió o cumplió con las leyes o comandos de la aerodinámica, que son comandos de la Teoría General producidos o generados por la organización del aire. Y también tuvo que estar alerta por si había alguna rapaz en el cielo. La rapaz, desde luego, fue un organismo, fue un conjunto de comandos de la Teoría General organizados que, a su vez, generó o produjo comandos que pasaron a ser comandos de la Teoría General que todos los organismos tuvieron que seguir o cumplir. De hecho, la rapaz produjo en nuestro pájaro un estado de alerta permanente, e incluso pudo ser la causa de su muerte.
En fin, el Universo está constituido por los comandos de la Teoría General que se desordenan y organizan, y en su desordenación y organización generan o producen más y más comandos de la Teoría General que se desordenan y organizan. Y todo esto siempre siguiendo o cumpliendo con los comandos de la Teoría General.
Entonces, el intento es el efecto o resultado parcial conjunto de todos los comandos de la Teoría General. Parcial, pues ya sabemos que no hay resultado final. Y la voluntad es la respuesta de los organismos a la presión del intento.
Nuestro neutrón, 1 segundo después del Big-bang, tuvo poca capacidad de decisión, y el tomar una de sus tres opciones estuvo regido principalmente por el azar. Por ejemplo, al colisionar con un fotón, pudo decaer en un protón. Ésta es la respuesta del neutrón a los comandos de la Teoría General. La voluntad del neutrón es apenas percepción.
Nuestro pájaro tuvo mucha más capacidad de decisión. Pudo volar en una dirección u otra, y en un momento u otro. Tomó claras decisiones, y lo hizo en función de algo que podemos expresar, de modo sencillo, como la satisfacción de sus necesidades y la procuración de su bienestar. Por ejemplo, voló en dirección al agua si tuvo sed, o en otra dirección en busca de comida si tuvo hambre, o pudo quedarse a la sombra de un árbol si hacía calor, mientras cantaba o permanecía en silencio durante la presencia de la rapaz en el cielo.
La voluntad es, primero, un sentir y, después, un actuar en función de ese sentir. Así, los pájaros, hace algunos años, presentaban ya comportamientos asombrosos en cuanto a la complejidad de su percepción y habilidad, como orientarse en largas migraciones o alimentar a sus crías o, incluso, buscar otra solución, como el cuco.
El intento es el resultado conjunto, en el tiempo, de todos los neutrones y pájaros, y de todos los organismos que, en el momento en que escribo estas líneas, son el Universo actual, con pájaros descendientes de los que sacaron de alguna manera hacia adelante a sus crías. Pero también es el resultado de los pájaros que abandonaron a sus crías pues, tanto las crías como ell@s mism@s, al morir, sirvieron de alimento a otros seres vivos que consiguieron, con esto, sacar adelante a sus propias crías. Es más, la especie cuco surgió cuando una hembra abandonó sus huevos en el nido de otros pájaros.
El intento es el sentido del Universo, y la voluntad es, primero, sentir el intento, es decir, sentir el sentido del Universo; y después, la voluntad es manejar el intento, manejar el sentido del Universo, manejar los comandos de la Teoría General. Y son los comandos de la Teoría General los que sienten y manejan. Entonces, los comandos de la Teoría General se sienten y manejan a sí mismos. En definitiva, los comandos de la Teoría General son conscientes de sí.
Los pájaros sienten su hambre y sed y su calor, y aprenden a satisfacer su hambre y sed y, cuando hace calor, se refugian a la sombra de un árbol y cantan. Cantan y sienten su aprendizaje, sienten el incremento de su conciencia en el tiempo, y lo sienten en forma de satisfacción y placer. Así, algunos pájaros cantan bellas tonadas que reflejan su bienestar.
Es más, los pájaros oyen el piar de sus crías y ven su pico abierto, y sienten su hambre, el de sus crías a la vez que el suyo propio, e intentan satisfacerlo y, cuando lo consiguen, sienten la satisfacción de sus crías y la suya propia, y sienten el incremento de la conciencia de sus crías… En definitiva, lo que sienten y manejan los pájaros y neutrones, y todos los organismos, es el Camino del Conocimiento que realiza el universo: El incremento de la conciencia, de la organización, el intento mismo. De tal modo, la voluntad de los pájaros es, generalmente, satisfacer las necesidades de sus crías como las suyas propias, porque las crías son una extensión de ell@s mism@s,  porque la afirmación de que somos el universo no es una metáfora, sino una realidad literal.

Sin embargo, puede darse el caso de que un pájaro abandone a sus crías, y también estará sintiendo y manejando el intento. Sencillamente, el intento puede sentirse y manejarse en mayor o menor medida.  
La voluntad es tan sencilla como esto. Se ha dicho que los pájaros tienden a transmitir su código genético, pero los pájaros no saben nada de genética. Cuando un cuco pone los huevos en el nido de otros pájaros, éstos últimos sienten hacia estas crías lo mismo que sentirían hacia las suyas propias, e intentan satisfacer sus necesidades.
El cuarto punto crítico en la evolución del universo merece ser llamado el punto de la voluntad porque, después de lo que ha pasado en estos 150.000 años de razón, que es asunto del siguiente capítulo, la voluntad vuelve a estar en su lugar como la única entidad en el Universo capaz de tomar decisiones. Esta vez con mucha más organización acumulada.
Mientras el pájaro siente la situación del momento y aprende a manejarla a base de probar según sus posibilidades y por imitación de otros pájaros semejantes, el ser atento puede imaginar lo que va a suceder o ha sucedido siguiendo la continuidad matemática del Universo con su razón. Realmente, lo que sigue la razón es la continuidad matemática de la idea del mundo personal del ser atento que razona.
Esta idea del mundo ha sido construida por la razón, de manera que ocurre como en el caso del huevo y la gallina: No es posible determinar qué fue primero, si la razón o la idea del mundo.
Mientras el pájaro joven prueba a impulsarse con sus patas, ya que las tiene y por imitación de sus semejantes, y obtiene un resultado que se suma a su experiencia, de modo que los comandos de la Teoría General de los que está constituid@ se organizan de tal manera que con unos cuantos intentos aprende a saltar para toda su vida, el ser atento no sólo hace todo esto, sino que también elabora una teoría acerca de cómo ocurre el saltar, deduce la Segunda Ley de Newton F=m.a Seguidamente extiende esta ley a todos los elementos del universo, comprobándolo con su experiencia, y además la comunica, mediante un sistema de símbolos como es el lenguaje oral o escrito, a otros seres atentos. En consecuencia, un conjunto de seres atentos es capaz de enviar un cohete a la luna. Sencillamente, han calculado la fuerza necesaria para realizar tal proeza. En definitiva, los seres atentos pueden manejar el intento en mucha mayor medida que los pájaros.
El Universo en su Totalidad es un sistema caótico. Esto no quiere decir que no haya orden en él, o que su evolución no pueda describirse matemáticamente. Hasta hace poco se creía esto de los sistemas caóticos, pero en la actualidad se están desarrollando nuevas matemáticas, la llamada geometría fractal, que permite describir matemáticamente sistemas muy complejos, sistemas caóticos.
El problema que presentan estos sistemas es que, debido a la complejidad y a la incapacidad de hacer mediciones exactas para determinar las condiciones iniciales, son prácticamente impredecibles. Sin embargo, siempre ocurre que para un suceso cualquiera hay un camino matemático que lo describe, aunque sea muy difícil de encontrar previamente.
Una característica bellísima de los sistemas caóticos es que son autosemejantes. Quiere esto decir que observados a distintas escalas presentan los mismos esquemas, las mismas ecuaciones, los mismos sucesos. Así, por ejemplo, en los seres vivos tenemos que una célula aislada es semejante al cuerpo completo de un organismo pluricelular. Véase que ambos mantienen el mismo tipo de desafío al Segundo Principio de la Termodinámica.
Si consideramos la mente de un ser atento, tenemos que es un sistema caótico semejante a una célula o a un ser atento completo. El pensamiento se desarrolla de modo caótico. Se produce una desordenación de ideas en la que, por la presión o intromisión del intento, surge organización: Ideas generales, conclusiones. Entonces, realmente no es posible desarrollar el pensamiento correcto y completo, sino que se produce en la mente un navegar caótico por las ramas del árbol de la razón.
Si tenemos en cuenta la Verdad como premisa primera y última, sabemos que cualesquiera que sean las medidas que adoptemos, cualesquiera que sean los esfuerzos que realicemos al razonar, al pensar, nada de ello cambiará la ausencia de resultado final, esto es, nada de lo que hagamos o dejemos de hacer cambiará el hecho innegable de que vamos a morir y no quedará nada de nosotr@s. Sin embargo, todavía nos queda una cosa por hacer, y es preguntarnos cómo nos sentimos al razonar, al pensar. Entonces, el planteamiento es completamente distinto al que han hecho todos los seres humanos en estos 150.000 años porque ya no tiene sentido el esfuerzo, sino que, ahora, lo que tiene sentido es buscar la postura más cómoda para la mente.
La mente, como sistema caótico, tiene su propia velocidad de desordenación, su propio ritmo, y desborda lo disparatado pensar que se puede acelerar o ralentizar, o controlar de algún modo un sistema caótico.
En consecuencia, las decisiones son de la voluntad y no de la razón. Lo que cuenta es el sentir, y el esfuerzo no sólo es superfluo, sino que es contraproducente, pues deforma, distorsiona el sistema e interfiere en la manifestación del espíritu, es decir, en la presión o intromisión del intento.
Naturalmente, es esencial que las ideas y conclusiones a las que se llega al razonar estén de acuerdo con la realidad porque de ello depende el éxito o fracaso de nuestros actos.
Con el conocimiento y comprensión de la Verdad da comienzo la brujería moderna porque, para quien conoce y comprende la Verdad, ya no importa cómo sea el Universo, sino que, ahora, lo que tiene sentido es saber cómo es de cierto.
Para esto es necesario que la idea del mundo sea flexible, que evolucione con el pensamiento, pues la idea del mundo es puesta a prueba, no sólo cada vez que se razona, sino también cada vez que se actúa y cada vez que se observa el mundo.
 Se define la libertad de un ser atento como el desapego respecto a su propia idea del mundo, es decir, un ser atento es libre cuando está dispuest@ a corregir y ampliar su idea del mundo, incluso a comenzar a realizarla desde el principio, para ajustarla a la realidad.
La libertad es consecuencia de la Totalidad. Un ser atento llega a su Totalidad cuando sabe que todo suceso o fenómeno que observe debe poder incluirse en su idea del mundo, o bien tendrá que corregir y ampliar su idea del mundo hasta incluirlo porque, de otro modo, sabría que su idea del mundo es desacertada, y no podría seguir adelante con sus razonamientos.
La Verdad, siendo la premisa primera, no puede deducirse de una premisa anterior. Sin embargo, la Verdad de ningún modo es una cuestión de fe.
El poder es la pringue que deja el ejercicio de la libertad, y se define como la capacidad y habilidad para manejar el intento, para manejar los comandos de la Teoría General.
Siendo el poder la pringue que deja el ejercicio de la libertad, y ya que la libertad es realizada por la voluntad asistida por la razón, todo el poder del Universo no sirve más que para satisfacer las necesidades y procurar el bienestar del ser atento que lo acumula, así como para ayudar a otros seres atentos a acumular su propio poder personal que, a su vez, sólo les servirá para satisfacer sus necesidades y procurar su bienestar, así como para ayudar a terceros seres atentos a acumular su propio poder personal.
En consecuencia, los seres atentos estamos a la par con los pájaros. Ni los pájaros ni nosotr@s tenemos ningún objetivo salvo nuestro bienestar. Tanto es así que cuando se intenta utilizar el poder con otros fines, sencillamente, no funciona. Claro, esto es cuando se tiene aún poco poder porque, cuando se tiene bastante, ya no se prueban otros propósitos, pues se comprende la naturaleza del poder.
La segunda obra de poder que voy a citar, la primera, que ya he citado en dos ocasiones y volveré a citar a lo largo del libro, es la canción “Stairway to Heaven” (Escalera al cielo), de Led Zeppelín, a la que me refiero simplemente como la canción. La segunda, como digo, es el disco “The dark side of the moon” (La cara oculta de la luna), de Pink Floyd. Esta obra de poder constituye una bellísima invitación a realizar el camino del conocimiento, el camino al poder, y termina diciendo, en su canción Eclipse:
   
  

“…all you create,
all you destroy,
all that you do,
all that you say.

All that you eat,
and everyone you meet,
all that you slight,
and everyone you fight.

All that is now,
all that is gone,
all that`s to come,
and everything under the Sun is in tune,
but the Sun is eclipsed by the moon.”

(…todo lo que creas,
todo lo que destruyes,
todo lo que haces,
todo lo que dices.

Todo lo que comes,
y todos aquellos a quienes conoces,
todos a quienes ofendes,
y todos aquellos contra los que luchas.

Todo lo que es ahora,
todo lo que se ha ido,
todo lo que está por venir,
y todo bajo el Sol está en armonía,
pero el Sol está eclipsado por la luna.)

 

Esta armonía es la continuidad matemática del Universo, y la Verdad es la llave que abre las puertas a sentirla y manejarla. En consecuencia, la Verdad no es una cuestión de fe, sino que la Verdad es una característica del Universo, la primera, la fundamental, la que da la posibilidad de acumular poder. 
Entonces, no sólo todo lo que está bajo el Sol está en armonía, sino que todo en el Universo y todo el Universo lo está, incluso la Tiranía. Y usted no tiene más que comprobarlo.

 

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Llegando al Paraíso