ÍNDICE
  1. El poder de la palabra y el tercer ciclo de la Brujería.
  2. La Verdad, el significado de la muerte.
  3. La luz empañada, el origen de la Tiranía.
  4. La sociedad sin dinero, la ausencia de justicia.
  5. El tercer elemento: La Locura.
  6. La Teoría del Punto de Encaje.
  7. Los caminos del conocimiento.
  8. Conocer al espíritu.
  9. El viaje del punto de encaje.
  10. Jesús de Nazaret y el amor.
  11. Los dos finales del Samsara.
  12. Otro globo es posible. No ser, no hacer.
  13. La transición.
  14. Del tercer al cuarto ciclo de la Brujería.
  15. Yo soy… en este acto.
  16. The answer, my friend, already isn´t blowing in the wind. (La respuesta, amigo, ya no está flotando en el viento).

CARTA DE DESCONSTITUCIÓN UNIVERSAL DE LOS SERES ATENTOS

 
INICIO

Capítulo decimocuarto:


  Del tercer al cuarto
ciclo de la Brujería.

 

 
 Es de suponer, si nos proyectamos al futuro siguiendo la continuidad matemática del Universo, que la humanidad llegará a un cuarto ciclo de la Brujería. Lo que abre esta posibilidad es el don del Águila o de la Teoría General.
l@s bruj@s antigu@s llegaron al segundo ciclo cuando consiguieron encender simultáneamente todas las emanaciones del Águila encerradas en sus capullos luminosos. O bien, su llegada al segundo ciclo tuvo esta consecuencia. La misma hazaña en el futuro será la llegada al cuarto ciclo.
En el reportaje de Carlos Castaneda no se explican muy claramente las implicaciones de esta maniobra. Parece que por el procedimiento señalado se pasa a ser algo así como un ser inmaterial. Ell@s los llaman seres inorgánicos, pero esto es erróneo. Los aliados o seres atentos de otros universos tienen un capullo que encierra emanaciones del Águila y un punto de encaje que las enciende. Esto es un organismo, y por esto son conscientes.
Los seres inmateriales en general, y los conseguidos por este procedimiento, podrían mantener su conciencia individual por largo tiempo, miles o quizá millones de años, pero nada hay de seguro, ni de cómo será esta conciencia.
Otro punto que no se aclara es si estos seres inmateriales podrán saber qué ocurre en el mundo que han dejado atrás o si podrán comunicarse con l@s que lo pueblan. Lo que sí parece claro es que estos seres tendrán que morir y perder su conciencia.
La técnica para llegar a este magnífico logro es encender todas o casi todas la emanaciones del Águila encerradas en el capullo, por turnos, durante la vida, moviendo en gran medida el punto de encaje para, después, encenderlas todas de una vez. Y la estrategia es ahorrar energía para poder realizar el ejercicio.
Este camino del conocimiento lo recorrerán intrépid@s aventurer@s. Y para ello tendrán que convertirse en estudios@s del reportaje de Carlos Castaneda, aprender a ver energía directamente, ensoñar, acechar, etc. Tendrán que empezar el aprendizaje desde el principio, descubriendo todo por sí mism@s y corriendo graves riesgos. Desde luego, tendrán que tomar drogas psicodélicas, al menos al principio, como lo han hecho tod@s l@s bruj@s de todos los tiempos.
Hay que decir aquí, a modo de guía y aclaración, que Carlos Castaneda no llegó a ser un nagual. El papel de Carlos Castaneda en todo esto es el de impecable transcriptor del conocimiento de l@s bruj@s antigu@s, pero nada más. No llegó a acumular el poder suficiente para escribir un libro semejante a éste, es decir, para comenzar el tercer ciclo de la Brujería, ni para guiar de ningún modo a nadie. Lo que ha hecho aparte de reportar no vale nada, y sólo llega a la categoría de autoayuda, o sea, es un modo de sentirse mejor mientras se participa en el Samsara.
Cuando don Juan da unas hojas o una piedra a Carlos para que se la ponga en el ombligo y suba su temperatura corporal, es el poder de don Juan lo que funciona. La tensigridad que ha enseñado Carlos Castaneda no está acompañada de ese poder, y sólo le sirvió a él mismo para ganar un montón de dinero.
Yo no puedo corroborar el don del Águila. No sé si esta posibilidad existe realmente. Puedo corroborar que es posible ensoñar, porque he ensoñado brevemente; casi puedo corroborar la existencia de seres inmateriales, porque he escuchado una vez la voz del emisario de ensueño, de hecho, las voces que oyen algún@s loc@s son de seres inmateriales. Los seres inmateriales nos han estado tomando el pelo por milenios; y sé que todos los fenómenos asombrosos que cuenta Carlos Castaneda en su reportaje no son tan misteriosos a la luz de la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica. Por ejemplo, el doble, el estar en dos sitios a la vez, lo explica la Mecánica Cuántica cuando formula matemáticamente la posibilidad de que un electrón describa dos trayectorias simultáneas. Sólo hay un suceso que no soy capaz de encajar en mi idea del mundo: Cuando don Juan hace ver a Carlos la caída de la hoja de un árbol repetidamente. Esto es contrario al Segundo Principio de la Termodinámica. Un suceso no puede repetirse con exactitud porque, mientras sucede, se desordena irreversiblemente el Universo, y no pueden volver a darse las mismas condiciones iniciales.
Aparte de este detalle, que seguro tiene una explicación racional, lo reportado por Carlos Castaneda es totalmente cierto, real, verídico. No es una fantasía, como se ha dicho, porque la fantasía no llega a tan tremendo poder.
Creo que yo moriré normalmente. No tengo energía ni disposición para la búsqueda del cuarto ciclo, y no creo que sea tan rápida como para que esté lista la solución en los 40 ó 50 años que viva, aunque nunca se sabe cuánto se va a vivir.
No. Yo soy y quiero ser un brujo del tercer ciclo. El tercer ciclo de la Brujería es el ciclo de la voluntad, como ya he dicho. Esto significa que la tarea de las personas que vivamos en el tercer ciclo consiste en aprender a funcionar con la voluntad en primer término, y la razón como herramienta.
La razón pasa a segundo término como herramienta automáticamente cuando queda sin objetivo. Entonces el sujeto se encuentra con que lo que cuenta es el sentir y, cuanto mejor se sienta, mayor es el logro y la felicidad.
En el tercer ciclo de la Brujería el concepto bienestar tiene un sentido muy amplio. Ya es amplio para los animales, comienza siendo muy escaso, como lo pueda ser para una mosca, y experimenta un incremento enorme y exponencial cuando surge la atención en el Universo. Llegado el año 2.000, con la explosión tecnológica comenzada, podemos ampliar nuestro bienestar a límites insospechados.
Ampliar el bienestar tiene dos dimensiones, una espacial y otra temporal. La espacial se refiere a extender el bienestar a todo el Universo, pues cada un@ de nosotr@s somos el Universo en su Totalidad. La temporal se refiere a extender el bienestar a toda la duración del Universo.
Con la tecnología que tenemos en la actualidad y las perspectivas de futuro, si superamos este delicado bache de salir del Samsara, podremos proyectarnos hasta el momento en que se apague la última estrella en el Universo, pues será de suponer que la humanidad durará hasta entonces.
En el Samsara nos hacemos la vida desagradable por dos razones: La Tiranía y el tomar la percepción como absoluta, cuando es relativa. La Tiranía es el pretender rentabilizar el sacrificio, y comienza con el maltrato a un@ mism@: Cuanto peor nos sintamos en el Samsara, más justificad@s nos imaginamos para dominar y sacrificar a l@s demás. Esto es disipar el poder.
El tomar la percepción como absoluta nos lleva a dos nefastas realidades. Primero, a tener que ser l@s más list@s del mundo para que nuestra absurda idea del mundo pueda salir adelante, lo que nos hace enredarnos continuamente en discusiones absurdas. Segundo, a tener que sostener el falso mundo con la razón, lo que requiere un esfuerzo continuo.
Tenemos que tener presente al comenzar el Paraíso que cada cual enciende unos comandos de la Teoría General particulares y distintos de los que encienden l@s demás, es decir, cada cual “ve” un mundo distinto. Entonces, no hay discusión posible acerca de cómo es el mundo.
Otra cosa es mantener fijo el punto de encaje, como se hace en el Samsara. En este caso se falsean los comandos y no se “ve” el mundo real, de modo que no es posible ponerse de acuerdo en nada porque tod@s percibimos un mundo falso.
Cuando se mueve el punto de encaje, cuando se “ve”, cuando se percibe el mundo real, al momento en que se encienden los mismos comandos que el prójimo, se está de acuerdo con éla en lo que se “ve”. Esto es el amor. Entonces, para ponernos de acuerdo, lo que tenemos que hacer es amarnos l@s un@s a l@s otr@s.
El tonal tiene que construir y mantener en pie su mundo con su esfuerzo. El nagual, por el contrario, es un pescador. Su mundo está vivo y funciona por sí mismo. No tiene más que sumergir su anzuelo y esperar.
Para la espera del nagual se necesita fe humilde. La fe humilde del nagual no tiene nada que ver con la fe soberbia del tonal. Mientras el tonal tiene fe en que su existencia es necesaria para la existencia del Universo, y por eso imagina un súper tonal que lo creó y lo gobierna, el nagual tiene fe en que se producirá organización en la desordenación natural del Universo.
La fe humilde del nagual es alimentada por la misma organización que va surgiendo, sea mucha o poca, y por la misma existencia del sujeto, pues ésta prueba que hasta aquí ha surgido organización. Es de suponer que seguirá surgiendo en el futuro.
El entusiasmo es la primera clave para acechar la organización. Recuerdo a mi sobrino, cuando tenía muy corta edad, parándose en cada coche para leer la matrícula y aprenderse los números. La Condición del Samsara atenta contra el entusiasmo adelantándose a él e imponiendo la obligación. Sin la condición del Samsara, el entusiasmo se prolongará a toda la vida, y será el motor de la investigación, el aprendizaje y el trabajo.
La segunda clave para acechar la organización es el bienestar. El Libro Tibetano de l@s Muert@s lo explica diciendo que es semejante a un gran tronco de árbol que en tierra son necesarias 100 personas para moverlo pero, echado al agua, basta una persona para llevarlo a donde se quiera. L@s bruj@s del segundo ciclo se refieren a ello como seguir un camino con corazón. El asunto no es otra cosa que quedar sin objetivo. Cuando se queda sin objetivo, toda la energía se dirige automáticamente a sentirse bien y, cuando todo se siente bien, surge organización.
La tercera clave es el manejo de las rutinas. Este asunto es controvertido porque l@s bruj@s antigu@s aconsejan romper las rutinas. Pero esto es sólo para poner en marcha el punto de encaje. Una vez que el punto de encaje está en marcha, las rutinas ofrecen ahorro de energía, pues no hay que pensar a cada momento qué se desea hacer, sino que se hace lo mismo que el día anterior pero, sobre todo, ofrecen una base para la nueva organización.
Las rutinas saludables, y no me refiero a las que ayudan a cumplir con los requisitos del Samsara, sino a las que producen satisfacción, placer, bienestar, son susceptibles de ser conservadas sin obsesiones, es decir, dejándolas variar y alterarse. La nueva organización irá modificando las rutinas haciéndolas más satisfactorias y placenteras, así como más fructíferas en producción de organización.
La cuarta clave es la escritura. La atención, a lo largo del tiempo, ha desarrollado la escritura como modo de representar el pensamiento. Así, no tiene que confiarle toda la labor a la mente. Cuando se piensa caóticamente, las ideas no siempre están disponibles en el momento en que se necesitan. Existe entonces un tiempo para el pensamiento aleatorio, generalmente placentero y descontrolado, que se hace espontáneamente y en cualquier momento, y existe un tiempo para el pensamiento guiado, en el que se atrapan las ideas escribiéndolas, haciendo esquemas de la organización que va surgiendo. De este modo, el pensamiento se va aproximando a la obra definitiva.
Y la quinta y última clave para acechar la organización que cito es el manejo de las distracciones. El pensamiento aleatorio y descontrolado es una cadena de distracciones. El pensamiento guiado lo es por el entusiasmo de llevar a cabo un proyecto, y supone ponerse manos a la obra.
En el Samsara es muy frecuente que un padre o una madre regañe a su hij@ de corta edad cuando se distrae mientras hace los deberes. Le solicita esfuerzo. En el Paraíso no nos interesa lo que podamos conseguir con esfuerzo, de modo que no ofrecemos resistencia a las distracciones.
Las distracciones son una técnica para realizar algo difícil, como lo es pescar organización. Cuando la organización se resiste a salir, no surgen ideas sobre el asunto que se estudia, es el momento de distraerse y ocuparse de otras cosas. Por otro lado, la distracción es placentera, y nos ayuda a sentirnos bien mientras trabajamos, de modo que el trabajo resulta agradable.
La cuestión está en cómo termina la distracción y se vuelve al asunto, es decir, la cuestión es por qué trabajar, por qué ocuparse de algo, por qué levantarse cada mañana, en definitiva, por qué vivir.
La respuesta despiadada es que no hay razón para ello. No hay razón para trabajar, no hay razón para ocuparse de algo, no hay razón para levantarse cada mañana, en definitiva, no hay razón para vivir y, sin embargo, la vuelta al asunto es automática cuando se está ajustad@ con el Universo.
Dado que partimos del Samsara, donde estamos tod@s desajustad@s, es necesario un proceso de ajuste que tiene dos modalidades claramente diferenciadas: Antes de conocer la Verdad, y después de conocerla.
Antes de conocer la Verdad, la inmensa mayoría de las personas, que son los participantes en el Samsara, están convencid@s de que están ajustad@s. Pero a lo que están ajustad@s es a la Condición del Samsara. Un@s poc@s sienten su desajuste, pero no tienen ni idea de cómo ajustarse y no encuentran más que sacrificio. Toda práctica religiosa de cualquier signo tiene por base la acumulación de sacrificio para sentirse más dentro del Samsara, más mentalmente san@. Sólo l@s bruj@s del segundo ciclo han llevado a cabo un ajuste real, efectivo. Y llaman a este ajuste limpiar el vínculo de conexión con el intento.
Pero esto encierra un error de principio. Y es que si hay un vínculo de conexión con el intento es que hay algo más ahí, aparte del intento, del espíritu, que habría que aproximar a él. Habría dualidad en el Universo, la dualidad tonal/nagual. Así, l@s bruj@s del segundo ciclo desarrollan el camino dela guerrer@ como modo de limpiar su vínculo de conexión con el intento, es decir, que están en guerra y se esfuerzan.
l@s bruj@s del segundo ciclo enseñan a sus aprendices a parar el diálogo interno, es decir, a dejar de pensar para dejar libre el punto de encaje, y a ahorrar energía con el propósito de juntar la suficiente para los grandes movimientos del punto de encaje.
Es posible que l@s intrépid@s aventurer@s que busquen el cuarto ciclo de la Brujería tengan que realizar estas maniobras, dejar de pensar y acumular energía. Sin embargo, el tercer ciclo de la Brujería comienza sin estos elementos, es decir, que la Verdad ha sido descubierta y este libro está siendo escrito pensando y con muy poquita energía.
Una vez descubierta la Verdad, en el tercer ciclo de la Brujería, no hay dualidad en el Universo, no hay tonal que aproximar al nagual, sino que sólo hay nagual.
El pensamiento del nagual mueve ligera y progresivamente el punto de encaje. Para sentirse bien no hace falta más. Y en cuanto a ahorrar energía, es la impecabilidad, es el modo en que el tonal se aproxima al nagual. En el nagual el proceso es otro.
El nagual, realmente, no ahorra energía, sólo la usa inteligentemente, lo que parece ahorro. Navega por las ramas del árbol de la razón siguiendo el razonamiento más sencillo que se le ocurre, es decir, aproximándose en cada momento lo más posible a la base del árbol de la razón, a la Verdad. Por ejemplo, el nagual no emplea energía en pensar cómo repartir el dinero, sino que piensa cómo será la sociedad sin dinero, mucho más sencillo. O no emplea energía en pensar cómo debe ser la ley del matrimonio, sino que deja a las personas relacionarse a su gusto, mocho más sencillo. Lo que ocurre es que el ahorro de energía, la impecabilidad, conduce a esta estrategia. Una estrategia que en el fondo no es más que inteligencia. Y cuando estamos buscando inteligencia en otras estrellas y galaxias, vamos a ver si la encontramos en la Tierra.
Es probable que l@s aventurer@s que busquen el cuarto ciclo se abstengan de practicar sexo para ahorrar energía. En el tercer ciclo podemos practicar todo el sexo que queramos, con personas que nos correspondan o masturbándonos, pues ahora se trata de sentirse bien, y qué mejor que el sexo en cuanto a placer se refiere.
La energía necesaria para la producción de organización saldrá de la que empleamos en el Samsara en sentirnos l@s más list@s. L@s bruj@s del segundo ciclo hablan de importancia personal, pero es evidente que es lo mismo: Al sentirnos l@s más list@s, nos sentimos también l@s más importantes. Y será automático en cuanto eliminemos el dinero, es decir, en cuanto dejemos de mercadear con el esfuerzo. Sacar el mayor partido a nuestro esfuerzo es lo que impulsa el sentimiento de ser más list@.
En el nagual no hay rendimiento a tener en cuenta. Cualquier organización que surja es mucho más que lo fantaseado. La organización siempre sorprende porque es gratuita. No es el producto del esfuerzo ni de una inversión, sino del funcionamiento natural y espontáneo del Universo.
El Paraíso no hay que ganarlo, sino que es gratuito del mismo modo. Durante la duración del Samsara se ha dicho que conseguir el Paraíso es cuestión de portarse bien, es decir, cumplir con los requisitos del Samsara y defender a muerte que tod@s los cumplan; o que es cuestión de no pensar; o de no desear; o de ahorrar energía. No. Llegar al Paraíso es cuestión de comprensión.
Lo que hay que comprender son los comandos de la Teoría General. Los comandos de la Teoría General se comprenden cuando se mueve el punto de encaje y cuando se tiene una idea del mundo cierta en la que encajar los nuevos comandos comprendidos.
Cuando se percibe nueva información, como pueda ser leer este libro, se comprende un poco; con este poco se revisa la idea del mundo, pero se desvirtúa en el proceso, pues la idea del mundo no es lo mismo que el mundo, siempre hay un error. Es necesario volver a repasar la información percibida, es decir, volver a leer el libro pasado un tiempo, que puede ser mucho o poco, para revisar de nuevo la idea del mundo y aproximarla más a la realidad.
El proceso no termina en la segunda lectura, sino que se repite indefinidamente, leyendo una y otra vez, ajustando todo el ser a la realidad. Esto cuando se encuentra algo de valor, algo que aproxima nuestra idea del mundo a la realidad. Por ejemplo, desde que conocí el reportaje de Carlos Castaneda y el Libro Tibetano de l@s Muert@s, no he dejado de leerlos una y otra vez, sigo leyéndolos en la actualidad, y supongo que seguiré leyéndolos hasta mi muerte. Éste es el modo en que reviso mi idea del mundo y estoy siendo capaz de escribir este libro. Por otro lado, el hacerlo me produce un gran placer y satisfacción. En fin, la comprensión se realiza poco a poco disfrutando de las obras de poder.
Hay una parte del reportaje de Carlos Castaneda, el libro El arte de ensoñar que, aunque no se vaya a practicar el ensueño por ceñirse al tercer ciclo de la Brujería y no aventurarse a la búsqueda del cuarto, será muy fructífero leerlo una y otra vez porque el proceso que hay que seguir para ajustar la idea del mundo es el mismo que se hace al ensoñar para adquirir sensación de realidad acerca del entorno: Mirarlo una y otra vez.
Si se comprende, se mueve el punto de encaje y, si se mueve el punto de encaje, se comprende. Entonces, el asunto está en saber si el punto de encaje se mueve o no se mueve. Si el punto de encaje no se mueve, se presentan dudas acerca de si se ha movido o no pero, si el punto de encaje se mueve, no hay ninguna duda, la experiencia es clara.
Tenga presente que mover o no mover el punto de encaje ha sido el quebradero de cabeza del ser humano durante la existencia del Samsara. Un@s, como l@s místic@s, se han esforzado al máximo, hasta el agotamiento, para moverlo; otr@s, como l@s musulman@s, se han martirizado para mantenerlo fijo y, sin embargo, mover el punto de encaje sin tener duda de que se ha movido es tan sencillo como fumarse un porro.
El cannabis, que no es necesario fumar, sino que se puede administrar por otros medios más saludables, es una droga maravillosa que nos ayudará enormemente a hacer el ajuste del que estoy hablando, pues es un maestro benévolo que enseña el modo correcto de pensar, es decir, moviendo el punto de encaje.
Basta fumar o ingerir cannabis para que la lectura de este libro empiece a provocar en su mente “visiones”, en la forma de distracciones, que irán multiplicándose y organizándose. Así se irá ajustando su idea del mundo a la realidad.
Si usted tiene que trabajar con esfuerzo, como ocurre en el Samsara, consumir cannabis en este momento es contraproducente, pues le distraerá de su obligación, sin tendencia a volver a ella. El consejo es consumir cannabis sólo en las horas libres. Ahora bien, si usted trabaja en lo que le gusta y satisface, como quiere, cuando quiere, y por el tiempo que quiere, el cannabis le será de gran ayuda en toda ocasión. A medida que vaya comprendiendo, irá ajustándose todo su ser y sus actividades en rutinas saludables, y el pensamiento irá al asunto recurrentemente, tanto en sus horas de relajación, en el pensamiento aleatorio, como en el pensamiento guiado cuando usted se ponga manos a la obra, entre distracción y distracción.
Además, el cannabis funciona como indicador de cómo va el ajuste. Si usted se siente mal bajo los efectos del cannabis es porque está desajustad@. Cuando se vaya ajustando, irá sintiéndose mejor hasta experimentar un tremendo placer.
Si usted no sabe si está consiguiendo revisar su idea del mundo desde el principio, es decir, desde la Verdad, puede consumir psicodélicos potentes, como el LSD o la psilocibina. Este ejercicio será muy placentero si usted se va ajustando.
Lo que hay de fondo en toda esta técnica o estrategia de ajuste es el incremento de la conciencia, el intento. Usted se sentirá a gusto en actividades que incrementen su conciencia. Para mí el escribir este libro está teniendo esta función porque este libro trata del incremento de la conciencia, pero prácticamente todo trabajo puede desempeñar esta función. Por ejemplo, reparar ordenadores es un modo de conocer y comprender el Universo. Por otro lado, la actividad intelectual consume mucha energía, por lo que no se practicará por mucho tiempo seguido, quizá tres o cuatro horas al día. Queda tiempo para practicar trabajos poco creativos que relajen y distraigan, como barrer las calles. Y esto también puede ser creativo.
En cualquier caso, en el Paraíso un@ no es ingenier@ o albañil, sino que no se tiene cuerpo. En el Paraíso se podrán practicar distintos trabajos y aprendizajes a lo largo de la vida, los meses o las horas.
Todo esto es un aprendizaje del modo de sentirse el Universo en su Totalidad en vez de un@ habitante dela mism@. Un@ bruj@ del tercer ciclo, así como l@s del segundo, pasa por el mundo sin apenas tocarlo, sin apenas deformarlo. Si va al monte aprende a comportarse sin provocar incendios y, como al ir a cualquier sitio, recoge su basura y la lleva algún punto donde esté organizada su recogida, y para los problemas busca soluciones prácticas, no justas, porque las justas no suelen solucionar los problemas.
Si usted aún tiene reticencias a consumir drogas, no se apure. Éste ha sido simplemente el modo en que yo estoy haciendo el ajuste. Para mí los psicodélicos, tanto el cannabis como la psilocibina, han sido fundamentales e imprescindibles, pero es que yo he tenido que descubrir la Verdad y explicarla. Su ajuste será mucho más sencillo, pues sólo tiene que comprender. Por ejemplo, en la revolución española de 1936, nadie o casi nadie consumía psicodélicos, y se produjo mucha comprensión.
Al fin y al cabo, el ajuste que tenemos que realizar todos los seres humanos consiste en salir de la trampa energética o, como creían l@s bruj@s del segundo ciclo, librarse de la instalación foránea.
L@s bruj@s del segundo ciclo se explicaban el surgimiento del Samsara como la invasión de nuestra especie por seres conscientes de otro universo. En cualquier caso, lo que veían l@s bruj@s del segundo ciclo son hechos energéticos. Tanto si la invasión es real como si no, el modo de librarse de ella, o de salir de la trampa energética, es quedar sin objetivo. Entonces, ya no tienen sentido el esfuerzo y el sacrificio, sino sólo sentirse bien. Y para comprender esto, yo creo, no hace falta ninguna droga.
l@s bruj@s del primer ciclo lucharon con su conocimiento contra el Segundo Principio de la Termodinámica y obtuvieron algunos resultados: Hay bruj@s del primer ciclo que aún mantienen su conciencia de ser.
l@s bruj@s del segundo ciclo, en una lucha más relajada y más inteligente contra el Segundo Principio de la Termodinámica, consiguieron alargar su conciencia por miles de años, quizá millones.
l@s bruj@s del cuarto ciclo repetirán, en lo que no sé si podrá llamarse lucha o no, el logro de l@s del segundo.
Los participantes en el Samsara han luchado con toda su energía y esfuerzo contra el Segundo Principio de la Termodinámica, se han opuesto a toda desordenación pero, a diferencia de l@s bruj@s, su esfuerzo ha sido completamente absurdo e inútil.
Nadie quiere morir, tampoco l@s bruj@s del tercer ciclo. Sin embargo, sólo l@s bruj@s del tercer ciclo aprenderemos a flotar en el Segundo Principio de la Termodinámica, es decir, a no luchar contra él, sino disfrutar, mientras dure la vida, de la organización que resulta de la desordenación espontánea del Universo.
Para un@ bruj@ del tercer ciclo no importa cuánto dure la vida, sino que lo que cuenta es que ésta sea agradable, placentera, mientras dure. Y esta filosofía se extiende a todo el Universo. Entonces, un@ bruj@ del tercer ciclo no es vegetarian@ por evitar matar a los animales, sino que los animales viven y mueren; lo que cuenta es que su vida sea agradable, que no sean maltratados ni en vida ni en el momento de la muerte.
Tanto el tercer ciclo de la Brujería como la búsqueda del cuarto estarán fuertemente influenciados por el desarrollo tecnológico. Baste ver el magnífico programa de divulgación científica en televisión Redes, dirigido y presentado por Eduard Punset, para saber que nuestra vida va a cambiar significativamente, ya está cambiando, y lo hará cada vez más rápido.
Anuncian l@s científic@s que en unos 15 años tendremos nanobots (robots diminutos), del tamaño de los glóbulos rojos, circulando por nuestras venas y arterias, y regulando nuestras variables biológicas para mantenernos san@s. En un plazo de 40 años, l@s ordenador@s serán tan inteligentes como nosotr@s. Tendrán pensamientos, emociones, sentimientos, y podremos interactuar con ell@s al modo en que lo hacemos ahora con otras personas. Durante este tiempo, se fusionarán, como lo están haciendo ya, la biología y la electrónica, dando lugar a seres atentos mixtos con características asombrosas. Podremos hacer copias de nuestra mente en un@ ordenador@ que seguirán viviendo, sintiéndose como nosotr@s mism@s, después de que hayamos muerto, por un tiempo muy largo. Y, en un lapso sin determinar todavía, pero que no será mucho, comenzaremos, nosotr@s o nuestr@s descendientes, o las copias de nosotr@s, a convertir la materia que ahora es inerte, como las piedras, en exquisitas y sublimes formas de inteligencia, y a extender este despertar de la materia a todo el Universo, lo que será el despertar del Universo. El Universo se habrá hecho consciente de sí mism@ en una forma inimaginable por el momento, habiendo avanzado enormemente en el Camino del Conocimiento.
L@s científic@s han dicho ya muchas de las cosas que yo expongo aquí. La más significativa quizás, que la vida no tiene propósito. Esto lo han repetido una y otra vez en el programa de Eduard Punset citado, lo que no han dicho l@s científic@s todavía es que la estructura, la organización actual de la humanidad es incompatible con este futuro.
Si tenemos que pagar con esfuerzo nuestra vida, y nuestra vida es cada vez más valiosa, tendremos que esforzarnos cada vez más. Pero al avanzar la tecnología, se destruyen las posibilidades de pagar el sacrificio. En otras palabras, se destruyen puestos de trabajo. Para contrarrestar esto, la única solución que encuentra ela participante en el Samsara es crecer económicamente.
Pero mientras la economía crece linealmente, la tecnología crece exponencialmente, por lo que la batalla está perdida. Nos espera una legión de parad@s que no se resignaran a morir de hambre sin luchar.
Expresando el asunto de otro modo, si el dinero vale, los robots son una seria amenaza. Piense en el peluquero que es remplazado por un robot que aprende a cortar el pelo. Se queda sin medios de vida en un mar de paro. Sin embargo, si el dinero no vale, es decir, si la vida es gratis, los robots serán una bendición, porque el peluquero podrá dedicar su energía a lo que siempre quiso, o descubrir nuevas posibilidades para el incremento de su conciencia.
Somos el Universo en su Totalidad, venimos del Big-bang, la vida y la razón, estamos en la voluntad, y vamos al tercer y cuarto ciclos de la Brujería, en los que el Universo se hará extraordinariamente consciente de sí mism@.
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