ÍNDICE
  1. El poder de la palabra y el tercer ciclo de la Brujería.
  2. La Verdad, el significado de la muerte.
  3. La luz empañada, el origen de la Tiranía.
  4. La sociedad sin dinero, la ausencia de justicia.
  5. El tercer elemento: La Locura.
  6. La Teoría del Punto de Encaje.
  7. Los caminos del conocimiento.
  8. Conocer al espíritu.
  9. El viaje del punto de encaje.
  10. Jesús de Nazaret y el amor.
  11. Los dos finales del Samsara.
  12. Otro globo es posible. No ser, no hacer.
  13. La transición.
  14. Del tercer al cuarto ciclo de la Brujería.
  15. Yo soy… en este acto.
  16. The answer, my friend, already isn´t blowing in the wind. (La respuesta, amigo, ya no está flotando en el viento).

CARTA DE DESCONSTITUCIÓN UNIVERSAL DE LOS SERES ATENTOS

 
INICIO

Capítulo duodécimo:


  Otro globo es posible.
No ser, no hacer.

 

“Ser o no ser, he ahí la cuestión”. Éste es el dilema de Hamlet, personaje de Shakespeare, en torno al año 1600. 400 años después, la publicidad ha convertido este profundo dilema en una tontería: No es lo que tengo, es lo que soy reza un estúpido anuncio.
La solución al dilema es un poco más sofisticada esta vez. El ser es efímero. Ya que somos mortales, el ser cesa antes o después. El ser, realmente, está asociado al acto, es decir, se es mientras se actúa, pero cuando el acto termina, termina también el ser. En fin, el ser no es acumulativo. Lo único que se acumula es el poder.
Mientras escribo este libro, soy escritor pero, en cuanto acabe de escribirlo, dejaré de serlo. Mi ser quedará libre y listo para cualquier actividad, sin ningún compromiso con la escritura. Ahora bien, la actividad de escribir este libro me está proporcionando poder, un poder que no se limita al aprendizaje del modo de escribir, sino que es mucho más amplio. Se extiende a la comprensión de la Totalidad del Universo al modificar, corregir y ampliar mi idea del mundo. Por tanto, esta actividad me está sirviendo para incrementar mi bienestar y el de toda la humanidad. Y esto sí es acumulativo.
El hecho de que un@ autor@ realice una gran obra no es garantía de que el resto de sus obras sean también de gran calidad. No es el ser de est@ autor@ lo que hay que buscar, sino el poder que le ha proporcionado su realización. Así, es muy probable que en el resto de sus obras haya desplegado e incrementado este poder, pero nada hay de seguro.
El ser en cursiva, el ser acumulativo surge de la Condición del Samsara, de la obligación de tener que ganarse la vida, y es lo que constituye el cuerpo. Y el hacer, en cursiva, es el esfuerzo por incrementar este ser. En el Paraíso no hay Condición del Samsara, ni cuerpo, ni esfuerzo; luego, en el Paraíso, ni se es, ni se hace; y el ser es fluido y cambiante.
La pretensión de acumular el ser, es decir, la pretensión de ser, atenta contra el espíritu, pues es el fundamento de todos los objetivos. Un objetivo se persigue en función del ser que supuestamente va a proporcionar, y que se manifiesta en la sensación de ser ela más list@ del mundo. Entonces, el ser es relativo: Se refiere a lo listo que es el sujeto respecto a l@s demás.
El perseguir un objetivo, pretender ser, tiene dos graves consecuencias. Primero, en función del objetivo se sacrifica el bienestar y, segundo, se hace trampa al pensar, por lo que la razón deja de funcionar correctamente.
En vez de seguir la continuidad matemática del Universo desde la premisa a la conclusión, la razón invertida elige una conclusión que satisfaga su ser y, a continuación, busca los argumentos, sin importarle que sean falsos, que conduzcan a esa conclusión. De tal modo, el hecho de tener razón es algo relativo y defendible por la fuerza.
Un ejemplo muy claro de esto es el comportamiento de la derecha española en estos últimos 4 años. Y es que la historia se ha repetido siempre y tiende a repetirse todavía, pero ahora las circunstancias son distintas, pues estamos en la última reencarnación.
En 1931 se proclamó la segunda república española. En un periodo de 5 años gobernó primero la izquierda, después la derecha y, cuando la izquierda volvió a ganar las elecciones, la derecha no lo aceptó y dio un golpe de estado. 40 años después se restauró la democracia en España. Primero gobernó la izquierda, después la derecha y, a continuación, la izquierda volvió a ganar las elecciones en el 2004. El periodo ha sido esta vez de 30 años, pero el fenómeno se ha repetido: La derecha ha vuelto a no aceptar el resultado de las elecciones.
Las circunstancias han sido distintas en ambas ocasiones. En la década de los 30, la derecha luchó contra una revolución inminente y en medio del auge del fascismo en Europa. Ahora no hay revolución prevista y Europa se gobierna en democracia, por lo que la derecha no ha podido dar un golpe de estado, aunque much@s lo han pretendido.
Lo que quiero destacar de este asunto es que la derecha, en su objetivo imperioso, primero, de derrocar al gobierno, después, de ganarle en las siguientes elecciones, es decir, en su objetivo de gobernar, ha mentido, ha pretendido saltarse la ley, ha hecho acusaciones gravísimas sin una sola prueba, además de atacar, no sólo al gobierno, sino también a todo el conjunto del estado, como la policía y la justicia.
Lo macabro del asunto es que con esta vergonzosa estrategia ha conquistado una gran cantidad de votos, al punto de quedarse a un paso de ganar las elecciones. Y es que a l@s votantes de derecha no les importa que les mientan; las mentiras de la oposición han sido puestas de manifiesto en un juicio; no les importa que les roben; ha habido alcaldes detenid@s por corrupt@s que han sido apoyados por sus vecin@s; no les importa que les metan en guerras absurdas, como la de Irak; siempre y cuando l@s mentiros@s, ladron@s y belicistas sean de derechas, pues su objetivo no es vivir mejor, ni si quiera vivir, sino tener razón y, para defender esta razón, violentan descaradamente la razón.
Pero si la razón hay que defenderla, entonces no es auténtica razón, sino razón invertida. Si usted piensa que las ideas que estoy exponiendo en este libro merecen defensa, está usted entendiendo mal. Estas ideas están deducidas a partir de la Verdad siguiendo la continuidad matemática del Universo, y están deducidas y escritas para esclarecimiento y regocijo dela lector@ pero, sobre todo, para que usted las deduzca a su vez, poniendo en marcha, así, su pensamiento lógico y racional, pues la razón funciona en el Paraíso.
El ser que produzcan la familia y el lugar de nacimiento, o donde se ha vivido la infancia, en el Paraíso, consistirá en el afecto desplegado en torno a las personas que nos han ayudado a comprender el Universo, que nos han ayudado a adquirir autonomía e independencia respecto a nuestras necesidades, así como los lugares donde se ha conocido el placer, el bienestar, el amor, el aprendizaje, el incremento de la conciencia.
Este afecto, esta familiaridad acompañará a l@s nacid@s en el Paraíso toda la vida, y será la base para establecer nuevas relaciones cordiales y afectuosas con nuevas personas y lugares.
La familia y el lugar de nacimiento son circunstanciales. En ningún caso la familia o el lugar de nacimiento dan ventaja respecto a otras familias o lugares de nacimiento. Por tanto, la familia y el lugar de nacimiento no son de ningún modo motivo de orgullo.
La familia y la patria del Samsara son sectas, logias más pequeñas dentro del Samsara que limitan el ser al limitar el mundo. Son agujeros donde las personas son inferiores por no atreverse a ser el Universo en su Totalidad, y donde, por compensación, por reacción, las personas se exaltan en su inferioridad pretendiendo ser superiores, y se hinchan de orgullo entregándose a la violencia. Los nazis, los más patriotas de la historia, eran tan tontos y tan inferiores que tenían que imponer su absurda idea del mundo por la fuerza para, paradójicamente, sentirse los más listos.
La familia, en el Samsara, tiene la sagrada misión de educar a l@s hij@s. L@s familiares son las personas que nos han coaccionado para que seamos tan inferiores como ell@s dentro de la familia, la patria y el Samsara. Al fin y al cabo, son guardias del sacrificio de todos los participantes en el Samsara. En consecuencia, pondrán mayor o menor celo en que sus hij@s asuman gradualmente el sacrificio propio de las sectas, de las logias a las que pertenecen por nacimiento. A no ser que la madre se reserve a su hij@, con lo que se produce la Locura, pues el modo en que la madre se reserva a su hij@ es privándole de su sacrificio correspondiente.
David, el que siempre decía “ya…”, dio un golpe de estado a su hijo de unos 9 años de edad cuando éste le tocó los genitales distraídamente por segunda o tercera vez. Lo hizo en mi presencia. Le regañó violentamente argumentando que ya le había dicho que no se los tocase. Unos días después, cuando llamé a David con la intención de visitarle, me dijo que a Sergio, así se llamaba su hijo, no le gustaba que yo fuese a verles.
David había humillado a su hijo delante de mí, dejándole como inferior, con el pretexto  de educarle. Y el pobre chaval, condicionado por la dependencia respecto de su padre, estrechó su círculo de amistades o conocid@s refugiándose en la familia, un lugar donde sentirse inferior, poniendo a su padre a salvo.
L@s compatriotas son las personas que comparten con nosotr@s el sacrificio que implica pertenecer a una patria. A saber, participar en todas las querellas y guerras que en ella se produzcan, hasta acabar dando la vida por una estupidez, por una absurda idea que no nos trae más que sufrimiento. Ela compatriota nos dará todo su apoyo para cumplir con este sacrificio, pero nos traicionará en cuanto insinuemos siquiera que el sacrificio podría no tener sentido.
El ser que generan la familia y la patria no aporta más que el ardiente bullicio de compensar la inferioridad que produce con exaltadas demostraciones de violencia que supuestamente nos harían superiores.
Pensando correctamente, usted estará de acuerdo conmigo en que el Paraíso podría ser como sigue:
Éste es un ejercicio de fantasía. Perdí la fantasía cuando tuve la necesidad de hacer realidad mi fantasía fundamental, que era encontrar la fórmula para cambiar el mundo. Una vez encontrada ésta, que es la Verdad, la he recuperado con una nueva agudeza insospechada antes de emprender el viaje de mi punto de encaje. Lo que ha pasado es que estoy desarrollando una idea del mundo que se corresponde con la realidad. De tal modo, mientras mis fantasías primitivas eran remotas posibilidades de futuro, las fantasías actuales son auténticas proyecciones al futuro. Como una novela histórica representa una situación que bien pudo ser, la fantasía de alguien que conoce y comprende la Verdad se desarrolla en un futuro que, igualmente, bien podría ser pues, cuando se conoce y comprende la Verdad, la proyección al futuro funciona.
El ejercicio presente se refiere a un Paraíso plenamente desarrollado. Cómo llegaremos a él es asunto del siguiente capítulo. Plenamente desarrollado quiere decir que están cubiertas todas las facetas del bienestar por el trabajo voluntario. Quizá no todas a la vez para tod@s, pero sí las suficientes para una vida muy agradable y plena en conocimientos y posibilidades.
Un@ niñ@ nacid@ en el Paraíso, con anfitrion@s nacid@s también en el Paraíso, cuando llegue el momento de preguntar por la muerte, ya tendrá una larga experiencia en hacer su voluntad. Así, no le ocurrirá como a Bart Simpson, en el episodio Bart el soplón, en quizás el mejor chiste de la serie, cuando, deprimido por la muerte de su idolatrado Krusty el payaso, su padre, Homer, le dice, mientras se acuesta: No dejes que la muerte de Krusty te deprima. Piensa que la gente muere, constantemente. Tú mismo podrías aparecer muerto mañana. ¡Hala!, a dormir.
Homer está expresando la realidad a su hijo. Sin embargo, lo está haciendo de una manera tan cruda y estéril que resulta graciosísimo. En el Paraíso, ela anfitrion@, ante la pregunta de su anfitrionad@ de corta edad, diría, explicándose de un modo u otro: Sí, es cierto, tod@s morimos antes o después, y todo acaba para nosotr@s, pero eso no debe entristecerte. El que tod@s muramos es lo que nos hace Libres, por eso puedes hacer tu voluntad, jugar cuando quieres y a lo que quieres, comer cuando tienes hambre, dormir cuando tienes sueño… Si creyésemos que no morimos nunca, tendrías que jugar sólo cuando te dejásemos, y comer y dormir cuando te obligásemos a ello. Tu vida sería desagradable y de todos modos acabarías muriendo, porque la muerte es inevitable. Igual que tus juguetes se estropean y rompen, nosotr@s enfermamos y morimos. Todo en el Universo deja de existir. Sin embargo, sabiendo esto, tienes una alta probabilidad de vivir una vida larga y feliz. Hubo un tiempo en el que las personas creían que no morían nunca, y eran muy desgraciadas.
Esta explicación puede parecerle cruel la primera vez que la lee, pero no es cruel, sino absolutamente falta de compasión. Lo cruel es suprimir la muerte de la idea del mundo dela niñ@ porque, ¿cómo podría es@ niñ@ comprender el mundo sin comprender el Segundo Principio de la Termodinámica? Su idea del mundo sería absurda de seguro.
A partir de aquí, el anfitrionado consiste en dejar que ela niñ@ vaya acumulando poder, simplemente, atendiendo sus necesidades y respondiendo sus preguntas sincera y verazmente, sin ocultar nada y sin engañar nunca, así las preguntas sean de sexo, drogas o cualquier otro asunto.
En cuanto a sexo, no hay ninguna limitación o advertencia más que la voluntariedad en la participación. Ela niñ@ comprenderá desde su primera infancia que las relaciones entre seres atentos no pueden ser de otra forma que voluntarias, que puede negarse a cualquier relación, y que tiene que aceptar las negativas de l@s demás sin insistir.
En cuanto a drogas, ela niñ@ recibirá toda la información sin ninguna limitación, pero con la advertencia de que tomarlas en la infancia es completamente superfluo y muy peligroso. Sólo le estorbarían en su desarrollo y no las necesita para tener experiencias fuertes, pues en la infancia todas las experiencias son fuertes sin necesidad de drogas. Es mejor esperar a la adolescencia.
Toda información que se de a un@ niñ@ irá ambientada en la ausencia de prohibición, es decir, de absoluta disponibilidad, y sabiendo que puede morir a consecuencia de ello. De tal modo, el fallo, error o accidente quedarán reducidos a un mínimo en función del instinto de supervivencia del nagual. Ela niñ@ pondrá cuidado en sus actos, a diferencia de la negligencia reinante en el Samsara, donde el cuidado se pone en el respeto a la autoridad, y no en la posibilidad de la muerte. El poder dela niñ@ incluye, desde luego, la capacidad de manejar el mundo con los mínimos riesgos, para lo cual necesita todo el conocimiento que pueda atesorar.
En el Paraíso no se educará a l@s niñ@s, por lo que, básicamente, en la familia no se dará más instrucción que la que ela niñ@ solicite, dejándol@ aprender a su aire. Será en el colegio donde tendrá oportunidad de aprender lo que nunca podría llegar a imaginar por su cuenta.
La enseñanza estará apenas segmentada. Habrá colegio, instituto y universidad por razón de las distintas edades, pero sin barreras entre las etapas. Un@ niñ@ podrá ir al instituto o a la universidad si así lo desea.
Colegio e instituto ofrecerán plenas autonomía e independencia ala niñ@ de cierta edad o adolescente respecto de la familia. Podrán comer y dormir en las instalaciones. De tal modo, la participación en la familia será voluntaria y libre. Así, será sincera y productiva en organización. Para cuando vayan a la universidad, ya tendrán autonomía e independencia por sí mism@s.
Cualquier ser atento podrá proponer un curso de cualquier duración en el nivel de enseñanza que estime oportuno, y cualquiera podrá apuntarse a cualquier curso. La enseñanza se desarrollará de modo caótico, y funcionará porque el enseñar es lo que constituye el último e imprescindible elemento del aprendizaje. Nada se comprende plenamente si no ha sido explicado a otr@s. De tal modo, ela maestr@ buscará el modo de atraer la atención de sus alumn@s y conseguir que le entiendan, sin el oscuro sarcasmo de la obligación, que hace perder el sentido a la enseñanza.
En este caos tampoco habrá separación entre enseñanza y trabajo. Cualquier persona podrá pasar de estudiar a trabajar cuando quiera, y viceversa, así como combinar las actividades, pues cada empresa será una universidad especializada en el conocimiento necesario para la producción que lleva a cabo.
Para comprender cómo puede ser la organización en el Paraíso hay que comprender primero que en el Paraíso no hay objetivos, sino proyectos. La diferencia es que, mientras el objetivo es una apuesta, su ejecución requiere esfuerzo y sacrificio, y su abandono es un fracaso, el proyecto es una prueba, un ensayo, se lleva a cabo con creatividad y comodidad, y si surge otro proyecto mejor, simplemente, se reemplaza.
Por lo general, en las asambleas se votará a los proyectos y no a las personas. Los proyectos aprobados serán llevados a cabo por l@s participantes en la empresa, generalmente, sin jefatura, dirección o presidencia, sino caóticamente, tal como no hay neurona jefe, directora o presidenta en el cerebro, y suele funcionar muy bien.
Los trabajos de planificación y coordinación serán realizados de igual modo que los productivos, es decir, quien quiera y pueda los practicará a su modo. En caso de varias posibilidades, se decidirá en asamblea.
En cuanto a delegación y representación, se elegirán los cargos en asamblea, así como los ocasionales de dirección que puedan estimarse oportunos. Bien entendido que estos cargos serán asociados al proyecto y terminarán con éste, y no serán permanentes o acumulativos. No habrá autoridad asociada a ellos y cualquiera podrá revocarse en asamblea en cualquier momento.
Esto funcionará maravillosamente bien. Piense que las personas y las relaciones serán distintas a las que conocemos en el Samsara. Estaremos cooperando en vez de competir. Si competimos en el Samsara es por ser l@s más list@s, y la competición es el hacer. Piense que si no competimos, si cooperamos, el conocimiento se divulgará libre, espontánea y eficazmente, pues no nos importará que alguien resulte más list@ que nosotr@s. El conocimiento no estará limitado por patentes o derechos de autor@. Piense que el trabajo, el estudio, la enseñanza, en el Paraíso, se hará por entusiasmo, el entusiasmo por la vida de ser un ser atento, por sentir el incremento de la conciencia, por experimentar el funcionamiento de la creatividad, y no tendrá sentido, como nunca lo ha tenido, la zanahoria delante del burro que supone el dinero.
No sabemos que esto funcionará sólo por lógica, sino que ya ha sido ensayado en la revolución española de 1936. Joseph Serra Estruch, que participó en ella, comenta, en el reportaje ya citado Vivir la utopía: “En las asambleas, lo que se discutía no era tú qué serás, yo qué seré, sino cómo mejorar la producción, cómo, el trabajo, organizarlo mejor, cómo quitar intermediarios entre una acción y otra, porque, claro, una fábrica es compleja.”
El surgimiento de organización es espontáneo, no puede perseguirse o buscarse, sólo cabe esperar. Tanto en la fábrica como en el pensamiento privado, las ideas hay que esperarlas con paciencia. La pregunta es qué hacer mientras se espera. Y la respuesta es acechar el pensamiento.
Acechar es quizá el concepto más bello de la Brujería, a la vez que el más oscuro y ambiguo. Tanto es así que no soy capaz de explicarlo plenamente. Tendrá usted que leer el reportaje de Carlos Castaneda para hacerse una idea más clara. Acechar es enredar en torno, husmear, investigar. Por ejemplo, cuando comencé mi viaje del punto de encaje, sabía que el asunto estaba en torno a la idea de la muerte. Acechar, en este caso, consistió en investigar qué había sido pensado acerca de la muerte en todos los tiempos y lugares. Acechar, en el caso de que alguien quiera diseñar el mejor medio de fabricar una pieza con un torno, consiste en conocer el torno y sus posibilidades, leyendo y yendo a clases, así como observar la pieza en cuestión y estudiar casos semejantes. Poco a poco irán surgiendo ideas.
Éste es el funcionamiento del Universo: Esperar y acechar, sin esfuerzo. Y este funcionamiento será comprendido y practicado por todo ser atento en sus relaciones con todos los elementos del Universo. Puede parecer respeto, pero no lo es. El respeto se refiere a la jerarquía, lo utiliza la derecha para mantener su estatus, y va de abajo arriba. Luego, la izquierda lo toma prestado en su lucha, y crea el concepto de respeto de arriba a abajo, pero esto es porque no ha sabido salir de la jerarquía. El esperar y acechar es cuestión de inteligencia y poder.
En relaciones con seres atentos, los seres atentos dejarán que cada cual busque su propia comodidad y placer, así como su propio modo de hacer las cosas, sin pretender recibir más de lo que ela otr@ está dispuest@ a dar en cuanto a bienes de consumo y servicios o en la simple compañía. Si además no hay competición por ser ela más list@, los seres atentos que se relacionen lo harán sumando sus conocimientos, complementándose, dejando libre al prójimo. Libre en todo momento de relacionarse o no, o de hacerlo de un modo u otro. Sólo así se podrá estar segur@ de que las relaciones son verdaderas, sinceras y auténticas.
En cuanto a las relaciones con el medio, con el ambiente, serán totalmente ecológicas. Si todos los seres atentos tenemos libre acceso a los mercados, o como quiera que se llamen en el futuro, y éstos están abastecidos de mercancías, nadie se verá presionado a atentar contra el ambiente, como ocurre en el Samsara, que si no se atenta contra el ambiente el sujeto se queda sin comer debido a la competencia.
Si, por ejemplo, se acuerda en asamblea proteger el Amazonas, bien puede haber alguien que pretenda talar árboles en él, no encontrará trabajador@s para ello, pues no podrá comprarl@s. De tal modo, tendrá que hacerlo sol@, y no causará apenas daño, no será oportuna una persecución y castigo de este sujeto.
No serán necesarias leyes ecológicas. Las leyes ecológicas son necesarias en el Samsara porque estamos compitiendo a muerte y se tiende a abaratar costes cualesquiera que sean las consecuencias. En el Paraíso también se tenderá a realizar las operaciones de producción del modo más simple, por un sencillo ahorro de energía, pero sin ningún tipo de presión. Así, por inteligencia, se harán encajar las operaciones en una armonía que incluirá, desde luego, el mantenimiento de un desarrollo sostenible sin deterioro del ambiente. Usted mism@, si vive para entonces, puede trabajar en estudio y asesoramiento de empresas en cuestiones ecológicas, proponiendo las medidas que estime oportunas en asamblea. Si sus ideas son buenas, serán aprobadas y llevadas a cabo, y el ambiente será protegido. Tod@s colaborarán en ello.
Todo esto se desarrollará en un mundo mucho más sencillo que el Samsara. Nadie llevará cartera, pues no habrá documentación, ni dinero; quizá no se lleven si quiera llaves. No habrá que arreglar ningún tipo de papeles personales. No habrá títulos otorgados por ninguna autoridad, sino que cada cual se dará cuenta por sí mism@ de si es capaz de realizar cualquier actividad, y encontrará enseñanza y apoyo respecto a ello. Entonces, no habrá exámenes al estilo de los que hay en el Samsara, ni ningún otro requerimiento que suponga sacrificio. Imagine un mundo sin preocupaciones, sin cargas de responsabilidad, sin la Condición del Samsara, sino un agradable y fructífero desafío al Segundo Principio de la Termodinámica. Sin conflictos sociales, como las huelgas. El modo de intervenir en el mundo será el beneficiar a sí mism@ y a todo el Universo; al contrario de lo que ocurre en el Samsara, donde el modo de intervenir es perjudicar a alguien; el bien sólo se hace bajo pago, a cambio de esfuerzo. En fin, no habrá en el Paraíso el escándalo que reina en el Samsara: Esta insistencia estúpida y absurda en lograr que l@s demás se gasten el dinero en el producto propio, que supone la publicidad, cuando no se pretende estafar.
El Paraíso es un sistema caótico en el que se acumula poder. Este poder incluye un clima de comportamiento que puede llamarse ética o respeto, pero bien entendido que es poder. Por ejemplo, respeto por la intimidad, respeto por los bienes de l@s demás, como la vivienda, el vehículo, etc. No debe importar que otr@s vivan mejor en algunos aspectos. Tod@s vivirán o viviremos bien, y no estaremos compitiendo. Respeto por los turnos o listas de espera y ocasionales racionamientos, etc.
Hay un aspecto de este asunto que requiere especial atención. Y es el respeto por la sexualidad de l@s niñ@s. L@s niñ@s podrán practicar sexo a su gusto, con otr@s niñ@s o con adult@s, pero l@s adult@s, a la hora de practicar sexo con niñ@s, deberán atender a sencillas normas.
Primero, siempre el sexo debe darse entre personas autónomas e independientes entre sí, un@ anfitrion@ no debe tener sexo con sus anfitrionad@s de cualquier edad. Segundo, si se practica sexo con un@ niñ@, debe ser a iniciativa dela niñ@, nunca a iniciativa dela adult@, y hasta donde ela niñ@ quiera llegar.
Siguiendo estas sencillas normas, ela niñ@ tendrá una experiencia satisfactoria y productiva en organización, y nunca sentirá que han abusado de éla.
La diferencia fundamental entre Samsara y Paraíso está en la consideración de la muerte, de donde surgen las demás diferencias. Mientras en el Samsara la muerte está ignorada y negada, en el Paraíso, desde la más tierna infancia, la muerte será tenida en cuenta. Este tener en cuenta la muerte incluye la propia muerte y la de l@s demás.
De la muerte ajena ya he hablado en el capítulo El viaje del punto de encaje. Sólo recordar e insistir en que debe dejarse morir a l@s demás desde la concepción. Obligar a alguien a vivir es una violencia tremenda, inadmisible, es el origen del sectarismo. Así mismo, mostrar sorpresa o duelo excesivos por la muerte de un@ conocid@ es violento porque condiciona la muerte de l@s demás conocid@s de esa persona. También es tremendamente violento emprender una lucha contra la injusticia que provocó la muerte de un ser querido. L@s muert@s, muert@s están, no hay nada que ajustar. Lo único que se puede hacer respecto a l@s muert@s es guardar un grato recuerdo de ell@s mientras se viva.
En cuanto a la muerte propia, tod@s sabrán o sabremos, en el Paraíso, desde la más tierna infancia, que podemos morir en cualquier momento por infinidad de causas, y que nuestro poder tiene origen en el conocimiento de esta característica del Universo, e incluye la tendencia natural a evitar la muerte en lo posible y sin obsesiones. Nadie quiere morir, ni en el Paraíso, ni en el Samsara, pero alguna vez tiene que ser. La mayoría de nosotr@s tendrá o tendremos la oportunidad de elegir el momento y el modo de nuestra propia muerte.
Si éste es el caso, el asunto entra plenamente en el terreno de lo enteramente personal. Cada cual, durante su vida, irá pensando cómo le gustaría que fuese su muerte. Quizá usted decida apurar hasta el último minuto y experimentar el colapso y agonía de su organismo. Es libre de hacerlo. Por mi parte, y sigo haciendo fantasía, si llego a conocer el Paraíso, cosa que espero con entusiasmo, apuraré la vida hasta que la muerte me alcance y su toque sea inminente. Cuando esté postrado en cama sin más expectativas que sufrir hasta la muerte, con mis facultades mentales disponibles, buscaré asesoramiento y asistencia para una muerte dulce, sin dolor o sufrimiento.
Hecho esto, me despediré de los seres queridos, si los hay. Las despedidas serán breves. A l@s amig@s y amantes les expresaré lo grata que ha sido su compañía, y mi aprecio hacia ell@s; a mis anfitrionad@s o exanfitrionad@s, aparte de lo anterior, les conminaré, como lo habré hecho en vida, a transmitir de generación en generación la libertad y consideración que han recibido; y a tod@s, que guarden un grato recuerdo de mí.
Esto está referido, desde luego, a las relaciones desarrolladas en el Paraíso. Las anteriores no merecen tal tratamiento, salvo contadas excepciones.
Acto seguido expresaré mi gratitud ala asistent@ voluntari@ ante cuya única compañía moriré, e ingeriré el mejunje o me pondré la inyección, o llevaré a cabo el método elegido, y moriré total y definitivamente.
En el caso de que se perdiesen las facultades mentales antes del colapso del organismo, sería una cuestión de anfitrionado. Sería ela anfitrion@ quien decidiese el momento y el modo de la muerte, generalmente, siguiendo las instrucciones previas dela protagonista. Es de suponer que habrá, como las empieza a haber ahora, empresas que se dediquen a organizar el anfitrionado y muerte de quienes recurran a ellas para este caso particular, asesorando y ayudando a morir.
La Verdad es una negación. Esta característica del Universo, el comenzar con una negación, deja las puertas abiertas a casi cualquier posibilidad. La fantasía, por muy libre y atrevida que sea, no puede llegar a imaginar el entusiasmo, la alegría, la dicha de vivir en el Paraíso. Esto es algo que sólo l@s que lo vivan o vivamos podremos descubrir pues, cuando se manifiesta el espíritu, la realidad desborda las más locas fantasías.

 

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